Nota: 68

Una de las candidatas al Oscar a la mejor película (y con serias aspiraciones a ganar algún premio importante) que ya consiguió un par de notables premios en la última edición de los Globos de Oro. Una “vuelta de tuerca” al tema del racismo en Estados Unidos, tan de moda últimamente y que no solo estará representado en el Kodak Theatre  por esta cinta sino por la estimable “Infiltrados en el Ku Klux Klan” de Spike Lee. Si a eso sumamos las prestigiosas candidaturas de “Black Panther” se demuestra que la xenofobia, junto al feminismo (normalmante de “cuarta ola”), vende en Hollywood en la actualidad.

Lo que nos presenta “Green book” es una historia ambientada en los sesenta donde un rudo portero de discoteca de origen italiano tiene que servir de chófer y guardaespaldas a un virtuoso pianista negro en un par de meses de actuaciones por el sur estadounidense, en una lucha por intentar cambiar con el talento de unir jazz con formación clásica a esas retrógradas mentes todavía dominadas por los prejuicios raciales. Los dos opuestos personajes acabarán empatizando y ayudándose el uno al otro, uniendo sus opuestas mentalidades, cultura y extracto social. El título aduce al color del libro que servía de guía a los ciudadanos de raza negra en esa década, ofreciendo alternativas de los hoteles o restaurantes donde podían pernoctar o comer en su paso por determinados estados. Argumento que nos recuerda al “Paseando a Miss Daisy” de Bruce Beresford, cinta que también luchaba por los derechos civiles, con una imposible amistad entre una acaudalada anciana judía y su chofer, que interpretaban Jessica Tandy y Morgan Freeman. Su tono era menos duro que el de otras producciones de esos años como “Arde Mississippi” o “Grita libertad” y aun así ganó el Óscar al mejor largometraje del año. Aquí el tono también es amable, mezclando la comedia con el drama con enorme facilidad con un más que aceptable resultado final. Y ese es uno de los puntos fuertes del filme, pues el guion es firme, con personajes bien descritos, con hábiles diálogos y situaciones, en el que aparece como firmante uno de los dos protagonistas reales como Nick Vallelonga, responsable del “libreto” junto a Brian Hayes Currie y Peter Farrely, sorprendente director de “Green Book”, que un giro copernicano, se independiza de su hermano Bobby y deja la comedia de “humor grueso” que le había hecho célebre con títulos como “Dos tontos muy tontos”, su recordada “Algo pasa con Mary”, “Amor ciego” o “Yo, yo mismo e irene”. Aquí no hay escatología ni bromas sexuales y el tema a tratar es más serio y maduro. Su puesta en escena mantiene las constantes de la “road movie” clásica, enlazando los viajes en coche donde se irán conociendo ambos hombres, con paradas en diferentes lugares donde se desarrollarán los incidentes y situaciones, con pulso clásico en la elección de planos y secuencias y una excelente ambientación que ayuda a que el ritmo sea el adecuado y las más de dos horas resulten fáciles de ver.

Y con una fantástica dirección de actores, pues Viggo Mortensen se demuestra en cada nuevo trabajo como una fantástica elección para encabezar un reparto y raro será que Mahershala Ali no consiga su segunda estatuilla como secundario, tras “Moonlight”, pues desde su descubrimiento en “House of cards”, su carrera no deja de crecer y estamos deseando ver su creación para la esperada tercera temporada de “True detective” y que ofrece un personaje con múltiples aristas, aunque en el debe cabe decir que fallan un tanto las dos comparsas que sirven de integrantes de la banda, que parece que solo están para dar un par de datos sobre las motivaciones del pianista Don Shirley (y aun así no queda del todo claro). Lo perdonamos pues estamos ante uno de esos estrenos que nos hacen pensar com no hace demasiado tiempo todavía nos encontrábamos en estos pantanosos terrenos, que define una espléndida secuencia donde vemos a un grupo de recolectores negros mirando sin decir nada como un hombre de su misma raza bien vestido lleva como conductor (y por lo tanto empleado) a un hombre blanco que parece admitir sin problema su empleo. Tal vez, no han cambiado tanto las cosas.

Sobre El Autor

Cinéfilo y cinéfago, lector voraz, amante del rock y la ópera y ensayista y documentalista con escaso éxito que intenta exortizar sus demonios interiores en su blog personal su blog el curioso observador

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