Crónica de Robert Jon & The Wreck en la Sala Pelícano el 13/11/2019

Publicado el 14/11/2018 | por José Luis Díez | Conciertos, Opinión

¿Y si decimos que el directo de anoche de Robert Jon & The Wreck ha sido de lo mejor de la temporada? Creo que haríamos justicia a una banda que tiene uno de los futuros más prometedores dentro del rock sureño. Ante una Sala El Pelícano que presentaba una interesante afluencia de público, en una “plaza” tan complicada para conseguir dignos aforos como es la provincia de Cádiz, había ganas de ver “in situ” lo que el quinteto californiano podía ofrecer con su nuevo trabajo y variación en la formación original, tras aquel estupendo “Glory bound” del 2015.

Así que a las 22.30 aparecían por las tablas de El Pelícano, los estadounidenses empezando a descargar las hostilidades con “The devil is your only friend” y “Blame it on the whiskey” del “Glory bound”. Y tan solo con esos dos temas, ya tenían al público entregado con su forma de entender el “southern rock”, con puntéos que recordaban a los mejores Lynyrd Skynyrd o Allman Brothers, aunque en una parte central con un inenarrable tema sin letra, improvisado en forma de la mejor “jam session” pudimos descubrir ecos de Santana, la música “funky”, blues o jazz. Y es que cualquiera de los cinco integrantes podrían acometer cualquier estilo que pretendiesen pues todos son virtuosos en su instrumento, comenzando por la base rítmica, con la perfecta pegada de Andrew Espantman y el maravilloso toque de bajo de Warren Murrel, sumados a uno de los mejores teclistas que hemos visto en años como Steve Maggiora, ayudando además en los coros junto al excelso guitarrista Henry James, uno de esos tipos nacidos para las seis cuerdas y que dio un curso acelerado de como sacar el mayor aprovechamiento a su Gibson Les Paul, tanto con la púa como con el “slade”. Una formidable lección de clase que aun así no ensombrecía a Robert Jon, dotado del perfecto timbre de voz para el rock sureño, su reconocible estética, con sombrero y frondosa barba y que además es el guitarra de acompañamiento. Él dominaba el escenario y nos regalaba una clase al alcance de pocos, sobre todo en los medios tiempos (¡como sonó “Mary Anne”!).

 

 

Una hora y media de actuación que será recordada por estas latitudes tan meridionales, con joyas como “Hey Hey mama”, “Rollin”, “Old friend” o “Glory bound” y que contó con un bonito detalle final al invitar a subir a las tablas a Jaime Moreno y Nando Perfumo de The Electric Alley para interpretar con ellos el clásico de los Lynyrd Skynyrd “Simple man”. Un fin de fiesta inolvidable. Difícil pedir más a una noche de martes.

 

 

Sobre el autor

Cinéfilo y cinéfago, lector voraz, amante del rock y la ópera y ensayista y documentalista con escaso éxito que intenta exortizar sus demonios interiores en su blog personal su blog el curioso observador

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