Spain on Stage, el evento que reúne a programadores de festivales, bookers, promotores y A&R’s europeos hacía parada guiado por la gente de Monkey Week en Cádiz, y centraba uno de sus puntos de interés el Gran Teatro Falla, templo gaditano de la cultura, tanto de la autóctona como la que cruza sus puentes sobre el mar. Un Teatro que presentaba un aspecto envidiable para recibir a Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, que añadían a su exitosa gira actual esta fecha en el “Templo de los ladrillos coloraos”. Sobre las 22.15 se anunciaba el comienzo del espectáculo con la formalidad teatral por la que el espacio elegido se rige y en ese preciso instante, la calma de la espera se volvía tan tensa que se podía cortar para traspasarla hacia el escenario sobre el que los músicos hacían acto de presencia y constricción musical ante el numeroso público reunido frente a ellos.

DMBK se crecen sobre las tablas de sobremanera. Claman que su música se apellida Kinkidelia porque resulta más sencillo que enarbolar los estilos varios por los que se mueven con maestría, naturalidad y soltura. DMBK saben sacar de sus espinas el quejío eléctrico que sí, no enseñó Triana pero también Manuel Imán, Antonio Smash y Manuel Molina. DMBK recorren los parajes oníricos del rock psicodélico y se recrean en los pasajes imposibles del rock progresivo a la vez que funden tiempos con la contundencia del hard rock cuando llega el momento. DBMK presentan un aire más “agresivo”, peligroso en directo bañando su música en distorsión y acoples recitados que convierten la voz en un instrumento más.

Suenan himnos como “Porselana teeth” y esas líneas de bajo tan características como geniales, “La frontera”, “El valle”, “Gitana”, “La fuente”, “Ef Laló”… una colección encadenada en un viaje lisérgico, emocional, visceral de ida y vuelta. DMBK explotan el recurso vencedor de su cancionero pero también de su presencia escénica, retuercen el sonido y aunque a veces por la acústica del teatro, este se satura en exceso, consiguen su intención primaria de crear un muro de sonido y ambiente que provoca el rugido generalizado de un público que hace ya mucho que abandonó los límites de su butaca para acariciar la libertad del que entrega su espíritu y sus pies al rito iniciático de las canciones concebidas como puerta abierta. DMBK son unos músicos asombrosos que cuelan su complicado mensaje de personalidad en un cada vez más desquiciado mundillo musical. A sus pies.


















0 comentarios