Nunca perdí de vista a Michael Schenker ni en los momentos más “oscuros” y minoritarios de su carrera, seguramente porque desde que descubriese su guitarra hace ya cuatro décadas, decidí adjudicarle una residencia permanente en olimpo de mis héroes musicales, aquellos que idolatro con la ferrea fe de creer a ciegas en sus canciones inmortales. Michael vive una segunda juventud desde hace unos años, recuperando un estado de forma en el que muchos no confiaban volver a verlo de nuevo. Está girando y editando discos con regularidad, a un nivel alto, ha recuperado relaciones con músicos que de una manera u otra están unidos a él por el cordón umbilical de discos que han marcado a mucha gente. Pero por si fuera poco, este pasado 2025 se ha destapado con un disco que pone sobre la mesa al mejor Michael Schenker.
Sin lugar a dudas, elegir para la voz a Erik Grönwall siempre es un gran acierto, porque a estas alturas nadie se va a sorprender de sus registros, y de que estamos hablando de uno declos mejores cantantes actuales del hard rock, capaz de afrontar el hecho de ocupar el puesto de vocalista donde otros antes dejaron huellas, quizás el ejemplo más claro, su grandísimo trabajo vocal en “The gang’s all here” de Skid Row. Además, el guitarrista alemán estrecha lazos con un viejo conocidos como Bodo Schopf, que ya grabase junto a Schenker el disco “Perfect timing” y Steve Mann quien tambien participase tanto en “Perfect timing” como en “Save yourself” (y grabase teclados en “Never ending nightmare” del disco de 1991, M.S.G.) y que forma parte desde 2017 de la formación que acompaña a Schenker. Para el bajo, es el holandés Barend Courbois (Vengeance, Gary Barden, Zakk Wylde, Blind Guardian…) quien cierra la formación, más la colaboración en una de las canciones de Robin Mcauley.
“Don’t sell your soul” es puro hard rock, que expande su sonido desde ecos de U.F.O. hasta la primera etapa de M.S.G. -principalmente me viene a la cabeza la perteneciente al disco»Built to destroy»-. Hacia derroteros propios del hard rock actual navegan con «Danger zone» aunque esa guitarra es 100% Michael Schenker. Algo inconfundible cuando comienza a sonar «Eye of the Storm» de corte clásico, esas melodías a lo Phil Mogg del incombustible Robin McAuley o Michael Voss que se hace cargo de las voces en la ruda «Janey the fox» con un estribillo que maneja en mi mente conceptos propios de los que Schenker y Bonnet cocieron en «Assault Attack». Por cierto, fantásticos solos de guitarra que atesoran ambas canciones.
En la melodica «I can`t stand waiting» adentrándose en los terrenos del hard rock melódico coronado con un potente riff por parte de Schenker y la voz sigue corriendo a cargo de Voss, quien termina su paso por el disco con la poderosa «Sign of the times», enlazando perfectamente las partes melódicas de la voz y los efectistas solos de Schenker. Recupera el protagonismo vocal Grönwall con «The chosen», pausada, oscura, hipnótica, hímnica. Roberto D. Liapakis -quien ha ocupado en parte de la gira el puesto de vocalista cuando Grönwall ha causado baja- nos muestra su poderoso registro en la potentísima «It`s you», un corte de hard n heavy con una guitarra omnipresente que nos pone en bandeja al mejor Michael Schenker junto a una banda que suena compacta, irresistible.
¡Ojo con «Sixtring shotgun», esa intro que desprende magia desde los dedos de Schenker, un Robin McAuley pletórico, melodía, grandeza, aires a Scorpions durante la estrofa, a los momentos más inspirados del McAuley Schenker Group durante el estribillo. Puro rock potente, es «Flesh and bone», de nuevo en mi cabeza se dibuja aquel » Built to destroy» e imagino como sonaría esta canción en la voz de Gary Barden. Cierra el disco «Surrender» demostrando que «Don’t sell your soul» es una maravilla de principio a fin. Michael Schenker ha sido seguramente maltratado por nostálgicos y advenedizos, pero desde hace tiempo está a un gran nivel de forma, y «Don’t sell your soul» es la prueba de ello.
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