Está claro que había interés generado en Sevilla por el concierto de Hammerfall pues en un frío martes laborable la Sala Custom presentaba un excelente aspecto, cosa harto complicada no hace demasiado tiempo. Un aspecto positivo que ha conseguido que la capital hispalense se haya convertido en plaza más o menos asidua de grandes bandas internacionales.

Y en el cartel de ese veinte de enero se congregaban dos propuestas clásicas de heavy metal: una veterana y otra joven, una sueca y otra británica, una consolidada y otra con todo el tiempo por delante. Dos formaciones diferentes pero complementarias.
La primera de ellas era Tailgunner, quinteto inglés que devuelve la esencia de la New Wave of British Heavy Metal. Escucharlos en como volver al pasado, como cruzar a Helloween con Iron Maiden y toques de Judas Priest. Puesta en escena enérgica, con gran actitud en el escenario por parte de Tom Hewson, Craig Cairns, Zach Salvini y Eddie Marlotti, acompañados por la local Jana Solis que sustitute a las seis cuerdas a Rhea Thompson en esta gira.

Tres cuartos de hora donde nos dejaron píldoras de su único LP “Guns for hire” (la mayoría) y alguna muestra de su inédito “Midnight blitz” que saldrá este 2026 aunque ganaron al público desde su presentación a ritmo de “Conan, el Bárbaro”. Guitarra Jackson ,bajo Fender, doble bombo y personalidad arrolladora. El futuro les pertenece.

Y tras las buenas sensaciones de Tailgunner llegaba el principal reclamo de la noche como era Hammerfall en un especial evento dentro de “tour” pues su fundador y guitarra Oscar Dronjak cumplía cincuenta y cuatro inviernos en su rubia melena. A buen seguro que no va a olvidar Sevilla. Él sigue siendo el hilo conductor de un “combo” perfectamente engrasado donde Dronjak (y su guitarra- martillo) está perfectamente acompañado a las seis cuerdas por Pontus Norgren, el bajo de Fredik Larsson y la espectacular batería de David Wallin, enorme, con doble bombo y decoración con la máscara de hockey de Jason Voorhees de “Viernes 13” y una serie de cadenas enroscadas. Sin duda otro activo desde el inicio de los nórdicos en los noventa es Joacim Cans al que vimos estupendo de voz.

Llegaban para presentar su nuevo disco “Avenge the fallen” y con el tema homónimo comenzaron su hora y media de actuación. Un trabajo que defendieron, al igual que recientes álbumes, con gran solvencia aunque la gente coreó algunos de estos clásicos modernos del grupo, junto con los atemporales de siempre. Una comunión entre los de arriba y debajo del escenario de la Custom desde el inicio con la antes reseñada, “Heeding the call”, “Any means necessary o “Hammer of dawn”. Para el recuerdo un “Renegade” que sonó brutal y joyas como “Last man standing” o un final de altura con “Let the hammer fall”, el maravilloso medio tiempo “Glory to the brave”, “The end justifies” y la reciente pero asentada “(We make) Sweden Rock”, antes de los bises donde se conjugaba pasado y presente con “Hail to the King” y “Hearts of fire”. Quizás el único “lunar” que se puede poner a los escandinavos sean todas las líneas de teclado grabadas pero estamos convencidos que la solidez y aptitud de los escandinavos dejaron satisfechos a todos los asistentes.




















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