Ya sabemos cómo es esto de los festivales veraniegos: calor, «corre que no llego a ver a x» y el colega que se va por cerveza y nunca más se le vuelve a ver. Además puedes acabar con complejo de peonza que gira de un sitio a otro. Es lo que hay. Concentrar un cartel gran interesante y variado como el del Mad Cool obliga a los asistentes a estar atentos al horario y a sacrificar unos grupos para poder ver a otros. Hay que priorizar, es tanta la oferta que disfrutar de todos los artistas que te interesan es imposible. Y eso que la organización de este año ha tomado buena nota de ediciones pasadas: han reducido el aforo, hay menos escenarios, más fuentes de agua y más baños. También la recarga de pulseras funciona muy bien. Todo ello hace que este Mad Cool 2024 sea un festival bastante cómodo dentro de sus características como macro evento festivalero veraniego. Las distancias entre los escenarios siguen siendo considerables y es recomendable hidratarse frecuentemente debido al calor.

El festival empezó con Soccer Mommy en el escenario 3, quienes encandilaron a los asistentes a pesar del sol de justicia. La banda de Sophie Allison, abrió el festival a base de melodías nostálgicas y letras introspectivas. No es un inicio muy animado, la verdad, y menos a pleno sol, pero aún quedaba mucho día. No pude disfrutar de toda la actuación de Tom Odell, hay que priorizar, pero lo que vi me agradó bastante. Sentado al piano, este británico desplegó sus mejores armas y convenció al respetable. Debo destacar la sorpresiva aparición sobre el escenario de la cantante Aitana en una Black Friday que quedó más que apañada.

Una de las actuaciones más esperadas en el escenario principal fue la de la camaleónica JANELLE MONÁE. La artista irrumpió en el Mad Cool Stage como un torbellino de sensualidad, con los fans y asistentes cantando junto a ella éxitos como «Make Me Feel» o «I Like That», convirtiendo la calurosa tarde del miércoles en una gran fiesta. Ni me quiero imaginar el calor que tuvo que pasar la Monáe bajo ese traje de flores. Se cambió varias veces (incluyendo su traje/vulva) y su show fue todo un ejemplo de espectáculo sobre un escenario: buena música, carisma y diversión. Para quien escribe estas líneas, Monáe hizo la mejor actuación de este primer día del Mad Cool. Creo que el actor Will Smith (que estuvo en viendo el show de Janelle) estará de acuerdo conmigo.

Esta ecléctica primera jornada estaba dividida entre nuevas propuestas y viejas glorias de los años 90 como Garbage o Smashing Pumpkins. A los primeros les tocó salir a las 8 de la tarde todavía con un sol de justicia. Shirley Manson lo pasó francamente mal con el sol y su vestuario elegido, la de Escocia reconoció que tanto calor la estaba sofocando. Aun así mantuvo el tipo y sus dotes vocales siguen intactas, ya no se menea sobre el escenario como hace 30 años pero es capaz de dar soberbios conciertos bajo condiciones bastante extremas como las de ayer. El resto de la banda, muy bien, cumplidores. El gran Butch Vig (artífice de buena parte de los mejores discos de los 90) sigue resultando efectivo a la batería. No olvidemos que son señores de mediana edad y que su repertorio sonó brutalmente. Empezaron con Godhead de su último LP, No Gods no masters (2021), pero pronto fueron a por sus greatest hits de los 90: I Think I’m paranoid, Stupid girl, Only happy when it rains, Special. Ufff. Una locura. Como anécdota, tocaron una versión del Cities in dust de Siouxsie & The Banshees. Al borde del golpe de calor, Shirley Manson tuvo que sentarse para finalizar esa maravilla que define el sonido de finales de los 90 que es Push it. Si su setlist llega a tener 2 temas más, creo que la tienen que ingresar.

El sol iba perdiendo intensidad y tocaba ir a ver a la gran diva actual del euro dance: Dua Lipa. La diva no decepcionó a sus miles de seguidor@s. Ofreció lo que era de esperar: una selección de sus éxitos acompañadas de un montaje escénico abrumador y un cuerpo de baile a la altura. Yo pensaba que Dua Lipa resultaba un poco fría sobre el escenario y que no era una bailarina consumada aunque, tras verla, hay que quitarse el sombrero ante ella ya que aguantó hora y media sin parar de moverse. Sonaron todos sus éxitos como Levitating, Don’t start now, Training season, Physical o Houdini. Un set impecable para hacer disfrutar a sus miles de fans y convencer a quienes no lo éramos. Por cierto, fue toda una sorpresa descubrir que Dua Lipa habla un castellano más que decente.

Tocaba volver otra vez a la cápsula temporal para regresar a los 90. Era el turno de The smashing Pumpkins, otro grupo mítico de mi juventud. Los había visto varias veces y siempre me habían decepcionado por un motivo u otro. O sonaban mal o Billy Corgan no estaba bien vocalmente o se dedicaba a tocar su repertorio en plan tranquilo. Nada de eso pasó ayer. Fue la vez que mejor he visto a The Smashing Pumpkins y la que más los he disfrutado. Sonaron de lujo, poderosos pero nítidos. Corgan estuvo pletórico de voz y actitud con un repertorio que fue un repaso a sus temas más contundentes. Se olvidaron de su último LP, el triple ATUM (2023), y sus paranoias conceptuales: fueron a lo que la gente quiere de ellos: caña.

No sé si la incorporación de la nueva guitarrista (Kiki Wong) y el nuevo bajista (Jack Bates, casi un clon de Peter Hook) han sido un revulsivo para Corgan, pero lo vi bastante animado y de buen humor. Comenzaron a tope con The everlasting Gaze y la cosa no decayó. Siguieron pisando a fondo con cañonazos como Doomsday clock, Today, Ava Adore, Bullet with butterfly wings, Tonight, Tonight, Disarm o 1979. Vamos, toda una fiesta rockera que no me esperaba de ellos a estas alturas. Me sorprendió su lisérgica versión del Zoo Station de U2 (gran trabajo de Chamberlain) y que rescatarán sólo 2 temas de ATUM, los más feroces: Empires y Beguiled. La catarsis rockera acabó con Cherub rock y Zero. Extasiados y todavía digiriendo el sensacional estado de forma de The Smashing Pumpkins, tocaba emprender el camino de regreso. Un buen rato andando hasta el metro, línea 3, hasta Sol y andando al hotel. Lo que haga falta.

 

 

 

 

 

Imágenes cedidas por la organización.

by: Luis Cifer

by: Luis Cifer

Luis Cifer, nació en la ciudad del cierzo. Se dice que siempre viste negro, que Luis no es su nombre real y que duerme en la calle. Otros dicen que tiene un trabajo, que no bebe alcohol e incluso que es padre de familia, pero no hay nada confirmado. También se le puede encontrar en su blog de cine.

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