El mar es un recluso de la gravedad,
el cautivo del espacio.
Y en la tierra cumple su condena,
insumiso, con el viento, el sol y esa luna
que lo contemplan, insomnes,
batirse entre las argollas de los polos;
sereno y encrespado. Indócil y calmado.
Cómo en las viejas épocas donde buscábamos traducciones de las letras, me topé con tu página. Escuchando este disco maravilloso…




















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