Un par de días después de suicidarme, tuve una cita con un viejo amigo. Viejo solo en edad y en referencia al tiempo que nos conocemos (mis casi treinta años, desde su perspectiva, unos diez, desde la mía infectada de infancia y adicción). A sus ochenta y un años, conseguir ver a este ecléctico y magnífico arquitecto en persona parece casi una cita religiosa. Su actividad cerebral y física, pese a una enfermedad en principio terminal para el resto de seres humanos, resulta abrumadora y deprimente si uno es aspirante a ser notorio en el mundo. Un mundo en llamas, le decía yo, insomne, pues había aguardado impaciente nuestra reunión al punto de no pegar ojo la noche anterior. Me habló de heridas y de estatuas de sal. Con una palmada en el hombro y una sonrisa vitriólica y triunfante, me desplumó de mi fe budista. Cómo un muerto puede estar tan ciego, me pregunté, entre risas. Apenas pudimos tomar un par de cafés antes de retomar nuestras respectivas actividades, mucho más comunes de lo que él esperaba, según aprecié.

Pero lo más importante que me dijo, fue sobre la comunicación y el arte. Más bien, sobre la imposibilidad que tiene el Genio de Comunicarse. La constante espiral de indiferencia, odio, interés y crueldad en la que caen los más sinceros sollozos y cantos del artista, incluso cuando éste se alza y se muestra al mundo como lo que es pese a la muerte o pese a sí mismo: notorio.

El umbral del dolor aumenta. El sufrimiento percibido, cada vez es menor. Las acciones de otras personas, incluso sobre la mía, me son indiferentes. Emilio Álvarez me mostró claramente lo que soy y qué debo hacer en este mundo.

Vilipendiado y amado, vivo y muerto:

John Serrano

by: John Serrano

by: John Serrano

Multi-instrumentista, cantante y productor andaluz. Publicando jazz y folk con Monochrome Motif Records. Escribiendo para Rock The Best Music.

1 Comentario

  1. Ores

    Mis reverencias

    Responder

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Últimas entradas

Últimos comentarios

Te puede interesar

Merodeando al ajedrez de la vida

Merodeando al ajedrez de la vida

Todos, o, mejor dicho, casi todos, nos vamos haciendo hábiles en el ajedrez de la vida. Lo digo para ver si alguien se lo cree. El ajedrez consiste en esto, en variar las opciones de salida sobre la marcha. Los menos, nos vamos adaptando a las jugadas del oponente, —o...

el almuerzo

el almuerzo

Llegué al almuerzo, ilusionado y uno de ellos, al ver mi camiseta me dijo: así te estamos haciendo, así. Lo redujo todo a un caballito de mar en el pecho. Estabas nervioso, era joven para ti, pero mi silencio natural te incomodaba. Algo hiciste a tu amigo de enfrente...

El Gato Negro – Edgar Allan Poe

El Gato Negro – Edgar Allan Poe

Aunque sea el más escandaloso, y, sin embargo, más sencillo relato que estoy a punto de escribir, no pretendo ni solicito opinión. Loco de hecho estaría si lo esperase en el caso de que mis propios sentidos rechazaran su propia convicción. Mas loco no estoy —y con...

lo que soy

lo que soy

No soy soldado de nadie, soy mi propio soldado, jinete de mí zarandeado sin excusas. El valor de unas decisiones arriesgadas entre la neblina de mi pensamiento reordenándose a cada instante en una vanguardia ficticia creada por un instigador engreído sin esperanza....