Es una pena que “Tár” acabe resultando tan irregular porque la idea es magnífica narrando la caída en desgracia de una directora de orquesta que en el momento cumbre de su carrera recibe una serie de acusaciones falsas que acabaran con su inmaculada trayectoria y su cota de poder. Ambientarlo en el mundo de la música clásica hace al espectador que se acuerde de la misma, y desgraciada, motivación con la que se ha querido cancelar a Plácido Domingo.

Unos nuevos censores que encarnan a la perfección las nuevas generaciones que en la película de Todd Field no quedan demasiado bien. Gente ambiciosa que cree merecer puestos de importancia sólo por ser ellos mismos, como queda definido con su arribista asistente, la horda de manifestantes o el aspirante a director de orquesta que se siente humillado por Lydia Tár al demostrar que ser racializado y pansexual no es motivo para destrozar el legado musical de Bach. Sin duda es la mejor escena, rodada además con un estupendo plano secuencia.

No es la única en una cinta que va de memos a más, con unos últimos cuarenta y cinco minutos excepcionales pero lastrado por un “tempo” con altibajos, donde las dos horas y cuarenta minutos acaban siendo demasiado largas. Un ejercicio de estilo pero con lagunas en el montaje y algo repetitivo en la primera parte del guion, cosa que sucedía con su “opera prima” “En la habitación”, con la que consiguió un gran éxito crítico.

Una frialdad que se trasmite en la buena fotografía de Florian Hoffsmeister que retrata un Berlín o un Nueva York a la altura de la psique de la protagonista, una mujer fuerte, justa pero con ansiedad y un trastorno de la personalidad que se retrata en el obsesión compulsiva con lavarse las manos. Y aquí emerge la figura de una colosal Cate Blanchett que vuelve a realizar un trabajo portentoso y que a buen seguro le dará otro Oscar a su colección. Sin duda, es la favorita.

Un argumento que demuestra lo extraño de estos linchamientos sin juicio que deriva en un final muy divertido escapando al sureste asiático para cambiar a Mahler por largometrajes con orquesta en directo y que nos recuerda a ese canto a los peligros de la cancelación como era la maravillosa “La caza” de Thomas Vintenberg aunque la película nórdica era superior y más redonda que la de Todd Field.

Y es una lástima porque mimbres tiene y hay que reconocerle momentos de puro cine. Nada que reprochar en la parte técnica y una actriz en estado de gracia pero, quizás, su excesiva duración y el hecho de que todo lo que narra Field no sea igual de bueno, deja un correcto filme pero al que se le podía intuir mejor resultado, ya que la premisa y pretensiones de la que parte son arriesgadas y valientes. Un resultado donde el Todd Field director es superior que el Todd Field guionista. Aun así, “Tár” no carece de interés.

Tár

by: Jose Luis Diez

by: Jose Luis Diez

Cinéfilo y cinéfago, lector voraz, amante del rock y la ópera y ensayista y documentalista con escaso éxito que intenta exorcizar sus demonios interiores en su blog personal el curioso observador

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