La cantidad de discos que se editan a día de hoy comienza a ser abrumadora. Y no digo que sea malo que haya tanta oferta ni mucho menos, más en unos tiempos en los que no hay facilidad desde la industria discográfica y la mayoría de grabaciones se realizan desde un punto de vista independiente y esa falta de criba que el propio negocio realizaba con mayor o menor acierto abre la puerta a propuestas no lo suficientemente elaboradas alguna que otra vez propiciada por la impaciencia de sus protagonistas dispuestos a presentar al mundo su trabajo antes de tiempo. Esta ola de discos hace que el oyente muchas veces desestime sin apenas escuchar discos que merecen realmente la pena más aún en estos tiempos de inmediatez en los que vivimos que nos impiden saborear con paciencia y pasión las cosas a cambio de marcar en la culata de nuestro revolver todas las muescas posibles como si el volumen necesariamente fuese señal de conocimiento o criterio.

Uno de esos discos que aparece estos días con el auspicio de la gente de Duque Producciones es el tercer álbum de los gallegos Aquelarre titulado “Suevia”. La banda presenta un artwork muy trabajado lo que ya es un punto a favor para seguir insistiendo en su tercera propuesta. El no abandonar a su suerte la importancia de la presentación de un disco habla a su favor. Muy metidos en la cultura galega abren el disco con el himno antiguo galego el “Himno de Antergo Reino” a modo de intro, gaitas incluidas para dar paso a “Galicia 19” donde comienza la tempestad de heavy metal que ofrecen Aquelarre. Sonoridades cercanas a Saratoga sobre todo por la voz de Icko Viqueira que nos recuerda el tipo de melodías que borda la ya clásica banda madrileña. Del heavy más o menos tradicional de “Galicia 19” pasan a las influencias folk de “Suevia” donde destaca la labor de la batería de David Castro y esos elementos tradicionales de la música galega que incorporan pero sin robar protagonismo en ningún momento al ímperto metálico de Aquelarre.

“Aunque duela recordar” se alinea en la tradición de ese heavy metal hispano de final de los 90 del que Avalanch fueron los grandes protagonistas. ¿Power metal hispano?. Podríamos definirlo así. Muy interesante el trabajo de los teclados de Enmanuel Iglesias. “Tu gitana” es un medio tiempo en la que de nuevo aparecen las influencias folk metal adoptando esas formas de trovador que tanto gustan a este tipo de bandas y a la que personalmente echo en falta un poco más de fuerza que la lleve a romper. Reconozco que en esta canción me gusta mucho más la labor instrumental que la vocal. Vuelve la fuerza y esta vez bruta con “Aurora” y sus pasajes guturales que se intercalan con el sonido habitual de la banda. No queda mal esa confrontación agresividad/melodía aunque la primera quede en momentos puntuales y la segunda sea la que predomina. Aún así no me convence demasiado la canción.

“Hijo del mar” es una tierna balada donde voz y teclados asumen protagonismo dándole un sonido que es como un dulce mecido. Me gusta. “Jakobsland (Sigridur)” presenta ese ritmo power que marca la batería. “Romasanta” añade un punto de fuerza y potencia que les queda más que bien, aún permaneciendo en los esquemas power procedentes de su registro personal ese toque más heavy añade valor a la canción. Cierra el disco “Heroína” en el que destaca el riff de guitarras omnipresente. Un buen disco este “Suevia” aunque como handicap cuenta conque su parte intermedia baja de nivel mientras que el bloque inicial y el final brilla a un muy buen nivel.

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