No vivo de la nostalgia. Disfruto los recuerdos tratando de mirar siempre hacia el frente, oteando el horizonte pero manteniendo viva la memoria. Por eso siempre he prestado mucha atención a todo lo relacionado con ellos. El devenir de sus miembros en otras historias. Sin comparaciones. Simplemente disfrutando cuando hacían algo bueno, pasando página si no me convencía. La admiración no está unida a la fe ciega. Alfredo Piedrafita es parte fundamental de aquella historia. Cuando anunció su unión a Agnes, ex vocalista de aquellos fantásticos Lilith bajo el nombre de Miss Octubre me pareció algo muy bueno que se confirmó con su primer álbum. Las guitarras de Alfredo junto al poderío vocal de Agnes dejaron grandes sensaciones.

Nota: 85

Y ahora con este nuevo «Demasiado(s) humanos», Miss Octubre sacan un sonido que tira de espaldas. Las guitarras de Alfredo y Albert Llorente (también ex Lilith) suenan muy bestias, dominando el disco pero siempre poniéndose al servicio de las canciones con una Agnes que brilla con luz propia gracias a ese timbre suyo tan poderoso y sus letras que apuntan a la diana con una precisión quirúrgica. Un viaje seguro por los terrenos del rock duro con momentos más metálicos y en otros sacando a relucir una rabia más punk. Capaces de escupir furia en canciones como «Sombras en la noche» o «No queda más» y también de mostrar su lado más íntimo en el medio tiempo «Quiero ser agua». No quiero dejar de destacar el trabajo de Franklin al bajo y Énric Alvez a la batería porque también es fundamental para perderse con gusto dentro de este trabajo. Como curiosidad el cover que se marcan del clásico y mítico «Yo soy aquel» de Manuel Alejandro que todos conocemos y reconocemos en la voz de Raphael. La producción de Iker Piedrafita junto a la banda es de diez, hay que decirlo también. Iker también ha colaborado componiendo cuatro canciones para este disco junto al grupo. Gran disco de Miss Octubre. ¡Y que gran banda, amigos!.

 

MISS OCTUBRE – Demasiado(s) humanos

by: Carlos tizon

by: Carlos tizon

Licenciado en el arte de apoyar el codo en la barra de bar. Comencé la carrera de la vida y me perdí por el camino, dándome de bruces con el rock and roll. Como no pude ser una rock star, ahora desnudo mi alma cual decadente stripper de medio pelo en mi blog, Motel Bourbon.

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