Wild Wild Country – Maclain Way, Chapman Way (2018)

Publicado el 06/10/2018 | por José Luis Díez | Cine, Opinión
Valoración
75

Por recomendación del realizador Nate Pommer acabamos disfrutando esta serie documental, cuya autoría cabe adjudicársela a Chapman y Maclain Way. Seis episodios de una hora para contarnos un extraño caso ocurrido en Estados Unidos, a inicios de los ochenta, cuando el venerado gurú y líder de la secta Rajneesh Osho, desembarcó junto a multitud de sus seguidores en mitad de una pequeña población de Oregón para construir una ciudad donde llevar a cabo sus enseñanzas.

Es tan alucinante que parece mentira que sea verdad que esto sucedió. Dos estilos de vida completamente opuestos; por un lado los Rajneesh, grupo religioso donde se propugnaba el amor libre, la acumulación de riqueza y poder, junto con ideas místicas de corte hinduista y por el otro la comunidad asentada en el pueblo de Antilope, gentes basadas en sus tradiciones y su modo de vida del medio oeste, anclados en sus costumbres y en el cristianismo. A partir de ahí, comienza una lucha desigual, un “tira y afloja” entre dos concepciones opuestas por mantener la hegemonía en la zona que consiguen cosas tan delirantes como que los Rajneesh pierdan, por orden del gobierno, una utopía con diez mil habitantes y colonicen el pueblo ganando unas elecciones y situando a sus afines en la alcaldía para cambiar el nombre, el callejero y todas las ordenanzas municipales, lo que consigue que el gobierno norteamericano entre en acción, acusando a la número dos de intento de asesinato y envenenamiento de las aguas o con Osho encarcelado y expulsado a la India.

Lo interesante de la serie es lo que se cuenta pero también como se cuenta, ya que el tono es explicativo y en ningún momento intenta situarse en ninguno de los bandos, por lo que al terminar el último capítulo uno puede defender o denostar a cualquiera de los contendientes, incluido el gobierno de Reagan. Para ello, utiliza una fórmula arriesgada pero brillante al eliminar al narrador y al entrevistador, por lo que todas las opiniones son de los propios implicados. Una forma de entender el cine documental, que si bien es muchísimo más complicada, ya que el guion debe ser  más exacto en trama y preguntas que usando la “voz en off” que resulta  más explicativa, acaba resultando más neutro o con menos ideología, en un género cargado de ella, pues no nos engañemos: no hay documental donde no se muestre la visión y opiniones del director.

Así que por un lado tenemos a los habitantes locales, con su alcaldesa al frente, algunos granjeros y nada menos que una conocida marca de zapatillas deportivas, gracias a lo que pudieron entrar en contacto con las autoridades gubernamentales, con su fiscal como “punta de lanza” y por otro lado las “jugosas” respuestas de destacados miembros de la comunidad Rajneesh, con el abogado de la secta, la intrigante número 2 Ma Anand Sheela y unos cuantos de sus seguidores donde destaca la ex esposa de Scott Rudin, productor de “El padrino” y quien contactaría con ciertas estrellas. Quien no aparece es el fallecido Osho, aunque el abundante material de archivo le convierte en uno de los protagonistas. De hecho, conocimos las enseñanzas de Osho hace ya unos cuantos años, merced a los libros que poseía un amigo. Leímos alguno en su día, descubriendo una filosofía interesante para el habitante de clase media- alta occidental, cuyos valores espirituales habían sido laminados por su modo de vida y ese vacío existencial era llenado de cualquier forma. Como escribió Chesterton: “Cuando se deja de creer en Dios, enseguida se cree en cualquier cosa”. Así sucedió en esos sesenta, setenta y ochenta donde estas culturas tan alejadas del judeo- cristianismo tradicional calaron entre las clases acomodadas (en su día conocí unos cuantos que se declaraban budistas o veíamos a los “hare krishna” por los parques de nuestras ciudades. Hoy no queda ninguno) sustituido en la actualidad por otros placebos como el posmodernismo o la progresía. Cosas de ricos.

 

 

Sobre el autor

Cinéfilo y cinéfago, lector voraz, amante del rock y la ópera y ensayista y documentalista con escaso éxito que intenta exortizar sus demonios interiores en su blog personal su blog el curioso observador

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