Noche Tex- Mex la que prometía la Sala Milwaukee de El Puerto de Santa María con la llegada de uno de los abanderados de ese tipo de música como es Joe King Carrasco. Lo que no suponíamos es que el espectáculo duraría más de dos horas y media, ya que dos grupos amenizaron ese martes 11 de septiembre.

Poco antes de las 23 horas hacían su aparición sobre las tablas de la Milwaukee, los también texanos Border Souls, en cuya formación repiten batería y una de las guitarras con la banda de Joe King Carrasco. Hora y diez minutos donde fueron alternando las canciones en español e inglés, donde destacamos en la lengua de Cervantes (de Octavio Paz o Juan Rulfo, en este caso) “Movimiento” e “Isabel” y “Beatiful day” o una divertida versión del “Hoochie Coochie man” de Muddy Waters en la de Shakespeare. Cantos al tequila, al amor o a sus dos paises; los Estados Unidos ( y más en concreto Texas) y México, que nos hicieron sentirnos como en el infernal bar de “Abierto hasta el amanecer”, donde Robert Rodríguez llevó hasta el paroxismo la idea de Tex- Mex.

Y si en “La Teta Enroscada” nos sentíamos con Border Souls, cuando pasada la madrugada aparecía Joe King Carrasco con sus Side Fx, esa sensación no desapareció, aunque Carrasco tiene similitudes con Los Lobos también se las encontramos con Santana o grandes del blues. Todos ataviados con Fender, salvo algún invitado con una Les Paul. Joe King Carrasco demostró que a pesar de la edad sigue siendo un grande en lo suyo, bajando a tocar con el público (incluso se marchó al exterior del recinto), tocando varias veces de espaldas o sujetando su Telecaster en la cabeza sin ayuda de las manos. Son virtuosos y lo demuestran en los punteos pero su propuesta es divertidísima y es imposible aburrirse. De hecho, muchos no pudimos resistirlo y acabamos bailando con nuestras parejas o con la persona más cercana (me incluyo). Y así entre temas propios como “Let´s go to Mexico”, “Tengo muchachita”, “Más más” o “Lupe” y versiones interpretadas a su estilo del “Wooly Bully”, “La Bamba” o el “Twist and shout” nos ofrecieron una hora y cuarto que se nos antojó escasa y agradecemos la entrega de los dos grupos, ya que por desgracia solo unas 30 personas pudimos disfrutar de su actitud… y aptitud. Luego llegarán los de siempre, que jándose de la falta de directos. Eso lo contaremos otro día.

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