Crónica de Metallica en el WiZink Center de Madrid

Publicado el 05/02/2018 | por Sergio Bixo | Conciertos, Opinión

En muchas ocasiones los de San Francisco han aterrizado en España con giras espectaculares, otras no tanto, aunque encabezando festivales. En nuestra mente, para los que ya peinamos canas y vivimos en la capital, recordamos dos momentos en sus directos, la primera vez que pisaron Madrid el 18 de enero del 87 en el Palacio de Deportes del R. Madrid (el día antes tocaron por primera vez en nuestro país en Barcelona) y sobre todo ese lluvioso día en el Estadio del Rayo Vallecano, que también coincidió en día 18, pero esa vez de junio, donde quizás junto a The Cult y Suicidal Tendencies como teloneros, fue el mejor concierto de los americanos en suelo patrio.

La gira Worldwired Tour, ha sido de las giras de Metallica que más expectación ha causado para el público español, ya que la presentación del disco “Hardwired…to Self-Destruct” en directo – que todo sea dicho, desde el Back Album, no escuchábamos un material tan bueno y bien acogido por los incondicionales de la banda – fue la línea que siguieron en el setlist, con siete temas del mismo.

 

 

El antiguo Palacio de los Deportes de la calle Goya, rebautizado por la comercial Wizink Center, acogió un espectacular montaje en forma rectangular en el centro de la pista para mayor visualización del público y mayor juego escénico de James Hetfield, Kirk Hammett y Robert Trujillo, que pudieron gustarse entre sus cuatro lados y así tuvieron más cercanía con sus incondicionales. La batería de Lars Ulrich, rotaba cada cuarto de concierto para poder terminar en los cuatro lados del público. Otra de las novedades que más me gusto, fue ver las pantallas en forma de cubo subidas en lo alto del escenario, que iban subiendo y bajando con las imágenes de las canciones que iban iniciando, así consiguieron un magnifico y original espectáculo visual, desde televisores antiguos a imágenes actuales y antiguas de los cuatro músicos. Otro momento de la puesta escénica que me llamo la atención, es ver el escenario lleno de drones con luces, que salían de cuatro trampillas que estaban dentro del escenario y que dibujaban formas espectaculares por encima de los músicos.

Con un retraso de algo más de quince minutos y con un respetable algo ruidoso, decidieron que la música de ambiente subiera vatios para apaciguar a las masas y que cantaran el tema de ACDC, “It´s a Long Way to the Top (If you Wanna R&R)”, así se apagaron las luces y se iluminaron las pantallas con la escena del cementerio de Eli Wallach en el Bueno, el Feo y el Malo, con la mítica música de Ennio Morricone de su BSO. Ya con los cuatro sobre el escenario entraron con dos temas de su nuevo trabajo Hardwired y Atlas, Rise!, las cuales el publico acogió como si fueran himnos de toda la vida algo que Hetfield agradeció.

 

 

El concierto aunque tuvo bastantes parones, al principio fue trepidante y la tercera canción fue una de esa canciones míticas de la banda del disco Kill em All como es el Seek & Destroy, donde el público casi hace que se caiga el Palacio. Continuaron con Lepper Messiah del Master of Puppets, canción que es bastante extraña escucharla en su setlist, para continuar con la angustiosa canción Welcome Home (Sanitarium) también del Master of Puppets, donde la espectacularidad del juego de cubos y las imágenes de gente encerrada en las pantallas intentando salir hizo una espectacularidad extra al tema.

Con estos tres temas de LP´s clásicos y el público muy caliente en una noche realmente gélida en la capital, continuaron con dos nuevos temas de su nuevo álbum como son Now That we´re Dead y Confusion, para demostrar que este disco funciona sensacionalmente en directo. For Whom the Bell Tolls, se abría con Robert Trujillo y sus reconocibles zancadas, para continuar con un genial e intenso Halo of Fire con un público coreando el tema para cerrarlo y dar mayor emotividad.

 

 

La sorpresa musical de la noche, llego al terminar este tema y quedarse solos en el escenario Robert y Kirk y Trujillo a la voz. Ambos se marcaron un clásico del metal patrio como es el “Vamos muy Bien” de los míticos Obús, que deleitó al respetable y les ayudaron con la canción en cada estrofa que cantaba Robert. Ya en el escenario Trujillo en solitario y en las pantallas imágenes del Metallica fallecido Cliff Burton, escuchamos el solo de bajo homenajeando al músico y así dar paso a la versión de Misfist “Die, Die, My Darling” del disco Garage Inc, para iniciar una recta final de concierto tremenda. Con Fuel y el escenario lleno de columnas de fuego que rodeaban las cuatro esquinas de la batería, hicieron que el público se viniera arriba más de lo que estaba, pero el espectáculo escénico llego con Mouth Into Flame al abrirse una trampillas del escenario y llenarse de Drones iluminados que iban haciendo formas para dar mayor espectacularidad al tema. Ya con los juguetes bien guardados y las trampilla cerradas, subieron al escenario a un niño de 7 años con el nombre de Atila, para recordarnos que en la escena heavy todavía tenemos cantera. Ya con el “crio” con su padre en la pista, empezaron los acordes de uno de los temas que más gustan del Black Album como es Sad But True, con un público completamente entregado.

Con un apagón y visionando un fragmento de la película “Johnny cogió su Fusil”, llego otro clásico tema del repertorio como es One, canción que sonó atronadora y potente para cerrar el concierto antes de los bises con Master of Puppets donde el Palacio se cayó a gritos, tarareando su parte central de guitarra y jugando con el publico en su final, creo que los gritos se debieron de escuchar en la Plaza de Manuel Becerra por lo entusiasmado que estaba el respetable.

 

 

Después de dejarnos respirar unos minutos, volvieron a salir al escenario para tocar el último tema de su nuevo disco, como es Spit Out the Bone.

Ellos ya se sabían vencedores del espectáculo, pero todavía faltaba la traca final, cerrando con dos canciones del Black Album como son Nothing Else Maters, lleno de guiños al país, con las pantallas en forma de cubo mostraban la bandera de España y el logo de Metallica dentro, incluso enfocaron una pua con la fecha y el nombre de la ciudad de Madrid, para hacer del momento más emotivo y cerrar con su clásico Enter Sandman con el disfrute y final de fiesta perfecto para una noche perfecta de estupendo trash metal.

Un gran concierto, que a pesar de que ya no son esos Metallica de principios de los noventa, hicieron un buen directo, presentaron sensacionalmente su nuevo disco – que por lo que vimos a las nuevas generaciones (y antiguas) les gusta bastante – y aunque muchos opinan y seguirán opinado que ya no son esos Metallica potentes y enérgicos, hicieron disfrutar a una gran parte del público, que seguramente les compensó pagar el alto precio de la entrada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sobre el autor

El Rock&Roll marcó mi vida (incluso tatuándomelo en el brazo) y ahora quiero ser su ayatolá como en su día como locutor de la extinta emisora Rockservatorio FM y en la producción de Vocento.

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