Nada más y nada menos que quince años han tardado los brasileños Deathraiser en editar su segundo álbum. Eso si, reconforta ver que la alineación en la banda sigue siendo la misma tantos años después, y que su amor por Kreator sigue latente. Porque “Forged in hatred” es un fantástico ejercicio de Thrash Metal en su vertiente más agresiva y visceral, como predicaban los de Petrozza otrora, añadiendo las que también repartían en esos días Sepultura y Slayer. El disco además viene de la mano de XTreem Music, garantía de que vamos a disfrutar con la lección de violencia de estos brasileños.

El disco se abre con “Severe atrocity” y ese riff junto a la velocidad de la batería a dejan a las claras a lo que han venido Deathraiser, a poner en peligro nuestras cervicales tratando de seguir el ritmo que marcan sus canciones. La voz, muy en la onda Petrozza comanda el ataque visceral mientras alternan arrebatos de velocidad con ritmos más controlados. “Primitive medicine” incide en la fórmula dea primera canción, quizás más oscura y más a “piñón fijo”. “Everything dies” trastoca un poco los planes iniciales, rebajando la velocidad que no la fuerza y dando mucha importancia al aspecto rítmico. “Corporation parasite” es directa, un cañonazo de puro e intrínseco thrash metal.
“Empire of ignorance” respecto a la canción que le precede se muestra más agresiva aùn, intercalando esas bajadas de velocidad en las qué condensan la dureza en el riff y nuevos picos de velocidad en los que la batería asume protagonismo. Nos encontramos con la instrumental “Symphony of violence” en la que sin apartarse demasiado de la tónica general del disco si que juegan con los cambios de ritmo e incluso en las guitarras se notan una orientación distinta. “Toxic Legacy” retorna a lo que Deathraiser ha ido mostrando durante todo el disco sin apartarse de la línea a seguir y aunque se agradece ese ataque directo constante, comienza a revolotear la sensación de uniformidad que combaten con pequeños detalles que ayuden a alejar fantasmas.
“One step to the grave” se recrea en su “intro” antes de lanzarse a ofrecernos una de las canciones seguramente más agresivas del disco en todos los aspectos. “Dead generation” es la última canción de este “Forged in hatred” de cariz más rítmica, sin dejar resquicios por donde se escape ningún indicio de que la brutalidad no está en primera línea. “Forged in hatred” es un disco que vamos a disfrutar cualquier fan acérrimo del thrash metal aunque pueda pecar de discurrir siempre en la misma dirección
0 comentarios