Como ya han demostrado anteriormente, Black Swan se dedican a lo que mejor saben hacer, facturar hard rock de primera clase, poderoso -más aún en este disco- y con las suficientes inflexiones melódicas. Destaca el grandísimo estado de forma de un Robin McAuley al que a sus 72 años el tiempo no parece pasar por él. Lo está demostrando con sus discos en solitario, con sus colaboraciones con Michael Schenker y por supuesto con Black Swan, corroborando lo dicho en este “Paralyzed” cuya producción ha corrido a cargo de Jeff Pilson que ha sabido dotar al disco de una contundencia muy de agradecer. El disco se abre con “When the cold wind blows” y la guitarra de Beach mandando, la voz de McAuley mostrando vigor y una sección rítmica que no deja resquicios. “Death of me” es puro hard americano de los 80, más melódico que el tema inicial y un estribillo con mucha fuerza.

“Different kind of woman” combina el espíritu de las costuras más clásicas del hard rock con la presencia melódica de una década posterior, la guitarra de Beach dibuja fraseos como escolta del derroche vocal de McAuley. “If I was king” saca a relucir la potencia que atesora desde las posiciones de batería y bajo mientras el riff de guitarra se muestra omnipresente y la voz compacta un disparo certero de hard rock poderoso. Como es lógico no puedes evitar tender paralelismos con semejantes músicos y sus historias más reconocidas, y si en anteriores canciones, ecos de Dokken se han insinuado, “Shakedown” es la que trae a mi cabeza recuerdos de MSG, seguramente por esa manera tan suya de McAuley de recrear ciertas melodías.
“The fire and the flame” es de mis canciones preferidas del disco, muy guitarrera en su inicio, torna melódica con la entrada decla voz para volver a crecer en potencia antes de llegar al estribillo. Seguramente la canción que mejor resume el bagaje de estos fantásticos músicos. El inicio de “I’m ready” con esa guitarra de Reb Beach como protagonista hasta que la voz de Robin exige su parte gracias a una intensa actuación que añade el dramatismo necesario a este poderoso medio tiempo de efectivo estribillo. “Paralyzed” es puro fuego, puños en alto, fuerza interior que se refleja en unos acordes creados para rockear duro. No bajan la guardia con “Carry on” ni mucho menos, Beach se gusta, a nosotros más todavía, la garganta de McAuley vibra a la altura, ¡vamos!.
“Battered and bruised” navega con un pie en los 70 y otro en los 80, presume de melodía, engancha a la primera. Llega el final y lo anuncia la rítmica “When the future holds”, su estribillo bien trabajado y mejor ejecutado, los lucimientos de Beach, la enésima demostración vocal de McAuley, colofón a un grandísimo disco de hard rock que seguro que va a estar entre mis preferidos del año y es que ya os aseguro que me sobran los motivos.



















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