Estaba mirando la portada. Una noche larga en Alcanadre, y cinco insomnes mirándose de ventana en ventana. No es fácil, pero a veces pasa. De vez en cuando conoce uno a gente con la que conecta. Hace tres horas que os conocéis, y sois como hermanos, como amigos desde la adolescencia. A mí me ha pasado con Isra, que ahora somos como Butch y Sundance, y con un tío de Alcanadre que será seguramente lo más grande que dio La Rioja desde el ascenso en el Salto del Caballo: Txitxarro. El que fuera bajista de Piperrak ahora es una suerte de factótum cultural en Alcanadre, una república soviética asociada que me ayuda a pensar que no todo en La Rioja es beber vino y Cuca Gamarra. Sin ninguna obligación, y sin habernos puesto cara siquiera, no sólo organizó una de las mejores presentaciones que he hecho. Gran recepción, la gente entregada… como un concierto de los Motley Crüe, pero sin tanta teta al aire. Así que, pasado ya un tiempo prudencial y visto en perspectiva, ¿cómo no voy a reseñar a los Devizio? Les compondría un soneto si es por Txitxarro. Un, dos, tres… ¡Devizio!

Sangran ruido. Canción ortodoxa del punk-rock (¡que no se vende, y que nunca se venda, el punk rock!, como berreaba Juankar, de Boikot). Aunque tiene un sonido completamente diferente, la letra recuerda ligeramente a Buenos momentos, de S.A. Cuando uno nace a contrapelo, tiene que buscar la forma de encontrar su lugar en el mundo.

Me Olvidaré De Todo. No puedo ser tan especial. Cuando oyes empezar esta canción, no puedo ser el único que está imaginando a Evaristo cantar Mil colegas quedan, tiraos por el camino… después de la intro, los riffs cambian por completo el rollo. En cuanto a la letra, una llamada al hedonismo, con unos coros que recuerdan al Hoy no seré amigo de nadie, de los Kaotico.

En el punto de mira. Es una receta clásica. Joder, me trae recuerdos de los tiempos mozos, cuando era igual de guapo, pero no tenía canas. Suena un poco a los Porretas, a los Boikot, a La Polla… y en cuanto a la letra… César y compañía están en un punto existencialista de sus vidas, yo creo. Hay levantando la vista al cielo, y han preguntado: ¿Cuál es el sentido de la vida? Y nadie ha respondido. De ahí está derivando una especie de angustia existencial, a través de explorar el pasado o analizar su situación actual para rearmarse y encontrar una especie de explicación universal a su existencia.

Domador (del látigo). Recurso clásico en el punk, pero que siempre funciona: pon el bajo a toda tela y para las guitarras un momento. Tu futuro, tu futuro está, en los cuerpos de seguridad… digo, Carcelero, carcelero / no eres persona decente / tu oficio es el más rastrero / y tu corazón no siente / de la cárcel te crees el rey / porque te ampara la ley / tu cerebro está podrido / y tu vida, ya la has perdido… hay muchos estilos, muchas formas de expresarlo, pero todas se resumen una sola frase: la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero.

Por tu ventana. Con la batería de Pelos reducida a un bombo y un charles, el bajo traza una base en la que puntean las guitarras. Puede entenderse que viene cada uno por su lado… o que están uniendo fuerzas sobre la marcha para arrancar el riff que va a llevar la canción como un bólido por una autovía nocturna. Txurruka y Juankar llevan la parte de los coros que se erige en una parte fundamental no de la canción, de la banda entera. Quitarles el micrófono es como quitarle las baquetas a Pelos o desenchufar los amplis. No es que los haga cojear, tira al carajo todo el artesonado.

Los tiempos del miedo. Mejor título imposible. Se han perdido las tribus urbanas, todo está mucho más homogeneizado, más uniformado, se han perdido condiciones materiales, conciencia de clase… Impera el usar y tirar, lo pasajero, lo efímero. Con lo envalentonada que anda la derechita cobarde, creo que es su canción más acertada. La parte buena es que no es total. Quedan espacios libres, como Alcanadre.

Las trincheras. Suenan guitarras acústicas, momento de bailar un agarrau. Pues no: un, dos, tres, ¡va! Y transiciona rápidamente desde un rock a una canción punky que me recuerda a una de las últimas conversaciones que he tenido con Txitxarro: «con media docena como tú, ganábamos la Guerra Civil». Txitxarro, no es una persona, es una forma de vida.

Lo siento, padre. Una frase bien dicha en riojano tiene que tener un insulto y una blasfemia, cagonros, rabolechones. Aquí viene la canción blasfema. Tu riqueza es mi miseria / así rezáis a vuestro dios… Eso se lo oí decir a Maradona, que el Papa quería hacer algo por los pobres, pero con los techos repletos de oro. Estuvo acertado el Diego ahí (y lo pagó bien caro). También hablaba de esto Nietzche en El Anticristo, como una élite eclesiástica se ha mimetizado con Dios, de forma que, si los niegas a ellos, niegas al propio Dios, cuando su existencia, desde un punto de vista metafísico, no tendría nada que ver. Es como si niegas la gravedad, pero sabes lo que pasa si te tiras de un quinto piso.

Lo estáis matando (el punk rock). Tropezar con músicos le pone detalle a todo esto. No sé si el punk rock se muere, si va a seguir de aquí a cien años o si ya está muerto, como el capitalismo, pero ya voy conociendo unos cuantos músicos de cartón, de los de salir en la fotito y hacer sondeos sobre qué quiere escuchar la gente para hacer letras facilonas, que parezca que somos artistas profundos cuando somos aspirantes —en vano— a mojabragas y/o mojacalzones.

Rock and roll de pueblo. Esto arranca como el Qué güeno que estoy, de los Mojinos Escozíos (nota mental: porque una banda trate temas chorrillas, no quiere decir que sea una mierda: El Reno Renardo). Un rock clásico, de formato Duanne Eddy, o Chuck Berry. Si esto no es la versión alcanadresa de Jonny B Good, me hago mecenas de la Conferencia Episcopal (como si les hiciera falta). Es divertido, loco y, cuando pensaba que iba a ser una aceleración sin fin, calza un medio tempo perlado con la armónica para acabar retomándolo en un punteo sin fin, como en la escena de Regreso al futuro…

Para quienes no creen, ni quieren, que muera el punk rock, enlaces de la banda:

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Instagram https://www.instagram.com/los_devizio/

Spotify https://open.spotify.com/intl-es/artist/

 

Devizio – Los tiempos del miedo (2025)

by: Teodoro Balmaseda

by: Teodoro Balmaseda

Escritor de ficción y crítico desde la admiración. Si te gustan mis reseñas, prueba 'Buscando oro' en tu librería o ebook.

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