Exposed Brick acaba de lanzar su nuevo trabajo, Low Skies, un viaje enraizado en el synthpop y el new wave cargado de nostalgia y autenticidad que consigue mantenerse fresco en cada corte. Una propuesta de pop alternativo totalmente compuesta e interpretada por Stephen Lewis, músico de origen británico afincado en Asturias desde 2015 y que, a excepción del excepcional trabajo de masterización de Mark Beazley (Rothko) en este EP, se encarga de absolutamente todo el trabajo detrás de Exposed Brick.
Armado con sus Microkorg XL y Rolands Juno, Stephen Lewis comienza este álbum con “Another Woman”, una interesantísima pieza reminiscente del complejo pop de Japan, sólida en su estructura y baterías –la voz barítona, no falla; y sostenida por la insistente línea de bajo a forma de “dron” y escalas “atípicas” que harían sonreír a Trent Reznor.
A continuación, “Bob” nos presenta un tema más espacial y abierto, un cambio emocional sin romper la cohesión con la canción anterior. Se me viene a la mente algún tema poco conocido de Black, o los trabajos de finales de los dosmil de los franceses Chromatics. Seguramente mi tema favorito del álbum. Minimalista, bello, redondo.
A este le sigue “Low Skies”, una pieza más oscura que perfectamente podría poner banda sonora a la próxima entrega de Dune, cuya narración femenina da paso a una maravillosa sección de sintetizador, que se apaga suavemente.
“Jericho Lane”, otra pieza rítmica y definitivamente enfocada de nuevo al synthpop, mantiene el aire tenebroso gracias, de nuevo, al uso de alguna segunda menor y algún tritono en el lugar idóneo.
“Autumn”, una interensante canción cuya construcción puede recordar más al trip-hop de los noventa, o según avanza, al rock progresivo de los setenta, nos confirma el tono del álbum, urgente, serio, catártico y caótico en su justa medida. Este tema presenta la mejor interpretación vocal del EP, fantásticamente arropada por la original progresión de acordes.
“Stuck” abre con un melotrón que enseguida da paso a otra progresión de acordes ascendente, ejecutada con un precioso sonido “square”. Un fantástico outro instrumental de tinte retrofuturista que, inesperadamente, acaba con el sonido de la Asturias rural que es hoy el hogar de Stephen. Para finalizar, contamos con una versión extendida de “Bob” y una versión instrumental de “Low Skies”.
En definitiva, este “Low Skies” me parece un álbum muy, muy recomendable, que se presta tanto a acompañar un buen viaje nocturno por carretera como a ser disfrutado lenta y exclusivamente, con un buen equipo de sonido. Para fans de Talk Talk, Depeche Mode o The Cure, puede ser de escucha obligatoria.




















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