Durante el sueño participo, sedado,
en teatrillos con distintas situaciones.
Intentan cogerme la medida según
mis reacciones. La noche pasada
han soltado el torrente de tristeza
retenida y al despertar seguía
ahí el dolor en el corazón.
Así tenemos que hacer al siguiente,
les oí decir.
Despierto. Mueven mi centro de luz
y oscuridad en suspensión hacia esos dos extremos,
pero aún duermo.
El objetivo, según veo, el no disfrute,
mi polla ha estado en el culo toda la vida,
pero no en la boca, esa es
la puerta de salida.
Además de lo que te sucede
desde fuera y por dentro.
Me cuentan al oído ensordecido, enfadados,
que no olvide que soy un producto de laboratorio.
Pero yo he sido y soy mis decisiones.





















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