Tras casi 15 años de espera, innumerables retrasos y un presupuesto de 250 millones de dólares, debo decir que Avatar 2 es una gran decepción. Si la primera era un film visualmente apasionante con un guión de lo más simplón, esta segunda entrega es igual de estúpida pero más repetitiva y menos espectacular. Lo más importante de una película no deberían ser sus efectos visuales sino su historia. El cine es el arte de contar historias a través de las imágenes y estoy a favor del uso de os efectos especiales, el CGI y todo lo que el futuro no depare para narrar una historia. Pero los efectos por sí solos no sirven para emocionar al espectador. Todo lo contrario, mal usados sirven para saturar a un público que acaba mirando la hora antes de llegar a la mitad del film. A mí me pasó en Avatar 2.
La historia de Avatar 2 no tiene nada nuevo. Los pérfidos y capitalistas humanos vuelven para explotar Pandora arrasando con todo bicho viviente. Una vez más las metáforas del amigo James Cameron son de lo más obvias. Y vuelve a repetir los esquemas del film original (que ya eran bastante poco originales): colonialismo, explotación de los recursos naturales, masacre de los indígenas, ritos de iniciación, rechazo al diferente, militares al servicio de los intereses económicos, un mesías/líder inesperado y al final una gran batalla. ¿En serio, James Cameron? ¿Gastas 15 años de tu vida y un presupuesto que podría acabar con la malaria o llevar el agua potable a cientos de poblados en África en esta tontería de guión? VamosJamesnomejodas. La historia sigue siendo un cruce entre Pocahontas, Dune, Bailando con lobos y Un hombre llamado caballo (por citar sólo 4) aunque esta vez se ha pasado a la siguiente generación. Pues vaya. Toca tragarse a los adolescentes con las hormonas alteradas y ese rollo de la familia que ya huele a naftalina desde que Disney abusó de él durante décadas. Lo de volver a sacar al mismo villano (con un truco de lo más zafio) es otro signo de la falta de imaginación de los guionistas de este engendro. Desde Avatar se han consagrado directores como Christopher Nolan o Dennis Villeneuve que han demostrado que se puede fusionar entretenimiento con buenas historias. Pero Cameron se ha quedado atrás ofreciendo sus extensos y vacíos fuegos artificiales para toda la familia. Sinceramente, esta historia se podría haber contado en hora y media. Sus 192 minutos son excesivos, sobre todo cuando la historia no aporta nada nuevo y apenas consigue entretener.![]()
Muy preocupante me parece la falta de ideas del señor Cameron y una pena que millones de personas estén yendo al cine a ver esta ñoñería. Es que esta Avatar 2 es ñoña y cursi como pocas. A una filosofía new age trasnochada reducida a cuatro frases ridículas hemos de sumarle un ecologismo de lo más sonrojante. Ya sabemos que el Amazonas está en peligro y que la caza de ballenas es una aberración. Aparte de no contar nada nuevo, Cameron lo cuenta de manera infantil. Su cine se ha infantilizado en extremo, supongo que buscando el máximo beneficio en taquilla, que ahora solo van al cine las familias. Además fracasa, la gente no se conciencia del cambio climático ni se va a hacer de Greenpeace por ver esta película. Es todo tan irreal que el mensaje ecologista no cala, lo del ecologismo se queda como una anécdota y no como una emergencia.
Las imágenes son preciosas, es cierto, no puedo decir otra cosa. Pero si quieres ver impresionantes imágenes marinas hay unos cuantos documentales por ahí que te dejarán con la boca abierta tanto o más que este bodrio. Y no duran 3 horas ni debes tragarte una historia mil veces vista. Pero ocurre que en lo visual tampoco ha sido tanta la revolución que Cameron prometió. ¿15 años para esto?
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Lo dicho, una auténtica pena que James Cameron no haya prestado más atención al guión y tome al espectador por idiota. Vistos los resultados en taquilla, quizás tenga razón.

