En el poema LV de Las Flores del Mal, la obra de Charles Baudelaire, nuestro poeta sube el nivel a la hora de nombrar. En este caso avisa a una bella dama de sus malas intenciones, diciéndole que lo único que queda de él son los restos de un hombre que ha vivido demasiado, pero que aun así, mantiene intacto el deseo de amar y descubrir. Aunque pide que esa parte le sea aniquilada por el sufrimiento que le causa.

 

LAS FLORES DEL MAL – CHARLES BAUDELAIRE

 

CAUSERIE

 

Vous êtes un beau ciel d’automne, clair et rose !
Mais la tristesse en moi monte comme la mer,
Et laisse, en refluant, sur ma lèvre morose
Le souvenir cuisant de son limon amer.

— Ta main se glisse en vain sur mon sein qui se pâme ;
Ce qu’elle cherche, amie, est un lieu saccagé
Par la griffe et la dent féroce de la femme.
Ne cherchez plus mon cœur ; les bêtes l’ont mangé.

Mon cœur est un palais flétri par la cohue ;
On s’y soûle, on s’y tue, on s’y prend aux cheveux !
— Un parfum nage autour de votre gorge nue !…

Ô Beauté, dur fléau des âmes, tu le veux !
Avec tes yeux de feu, brillants comme des fêtes,
Calcine ces lambeaux qu’ont épargnés les bêtes !

 

 

CONVERSACIÓN

 

Eres un hermoso cielo de otoño, ¡despejado y rosa!
pero la tristeza en mí asciende como el mar,
y deja, redundante, en mi labio triste
el recuerdo doloroso de su amargo limo.

— Tu mano se desliza en vano sobre mi pecho extenuado;
lo que busca, compañera, es un lugar destruido
por la uña y el diente feroz de la mujer.
No busques más querida; las bestias se lo han comido.

Mi corazón es un palacio marchitado por la muchedumbre;
¡Se emborrachan, se matan, se tiran de los pelos!
— ¡Un perfume nada alrededor de tu garganta desnuda!

Oh, Belleza, duro azote de las almas, ¡lo deseas!
Con tus ojos en llamas, brillantes como las celebraciones,
¡calcina esos pedazos que salvaron las bestias!

 

 

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