Resucitamos a Charles Baudelaire y sus Flores del Mal, esta vez, con el poema número XL. Un poema que lleva por título “Siempre Igual”, en el que Charles retrata a una joven risueña y feliz, parece ser que ajena al sufrimiento. A la herida de vivir. A lo que él le pide a su vez, beber de su felicidad para evadirse del dolor de estar vivo, muriendo.

 

LAS FLORES DEL MAL – CHARLES BAUDELAIRE

 

SEMPER EADEM

 

« D’où vous vient, disiez-vous, cette tristesse étrange,
Montant comme la mer sur le roc noir et nu ? »
— Quand notre cœur a fait une fois sa vendange,
Vivre est un mal. C’est un secret de tous connu,

Une douleur très-simple et non mystérieuse,
Et, comme votre joie, éclatante pour tous.
Cessez donc de chercher, ô belle curieuse !
Et, bien que votre voix soit douce, taisez-vous !

Taisez-vous, ignorante ! âme toujours ravie !
Bouche au rire enfantin ! Plus encor que la Vie,
La Mort nous tient souvent par des liens subtils.

Laissez, laissez mon cœur s’enivrer d’un mensonge,
Plonger dans vos beaux yeux comme dans un beau songe,
Et sommeiller longtemps à l’ombre de vos cils !

 

SEMPER EADEM

 

«¿De dónde viene, decís, esta tristeza rara,
ascendente como el mar sobre la roca negra y desnuda?»
— Cuando nuestro corazón ha hecho una vez su vendimia,
vivir es una enfermedad. Es un secreto por todos conocido.

Un dolor muy simple y nada misterioso,
o, como vuestra felicidad, radiante para todos.
Dejad por lo tanto de buscar ¡oh linda curiosa!
y, aunque vuestra voz sea dulce, ¡callad!

¡Callad, ignorante! ¡alma siempre feliz!
¡Boca de risa infantil! Más aún que la Vida
la Muerte nos sostiene a menudo con lazos sutiles.

Dejad, dejad que mi corazón se embriague de un engaño,
sumergirse en vuestros hermosos ojos como en un bonito sueño,
y dormitar mucho tiempo ¡a la sombra de vuestras pestañas!

 

 

 

 

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