¿Lo ha vuelto a hacer Datura4?. ¿Han vuelto los australianos a marcarse uno de los mejores discos del año?. Si hermanos. Así es. Me salto intros y costumbres para ir al grano porque lo de Dom Mariani, Greg Hitchcok y compañía no es de este mundo. Tres discos lanzados, una trilogía para subir a los altares y llevarles flores cada día del año. Debería de ser obligatoria una peregrinación en la vida de todo rockero que le llevase a los discos que forman esta religión nuestra de la que no queremos apostatar nunca -al menos algunos que otros se refugiaron en una vida casadera como si eso fuese incompatible con sentir en tu interior un resurgir continuo del amor por los decibelios-. Bentido es el boogie nos dicen Datura4 y nosotros solo podemos levantar los brazos y gritar de viva voz ¡Amén!. Las guitarras marcan el camino de la redención, y aquí están en primer plano como cruz de guía que celebre nuestra penitencia.

«Not for me» tiene un inicio a lo Boston para tirar hacia terrenos más próximos al power pop. «Cat on a roof» sigue esa misma onda con claras influencias del rock setentero. Melodías en primer plano. La confirmación de que son capaces de presentar sin problemas cualquier registro. Cierra el disco «The city of lights» en un estado de reposo que conquista la parte final del álbum. Un gran disco este «Blessed is the boogie» de Datura 4 que colocaría al mismo nivel que «Hairy mountain» y un pequeño escalón que «Demon blues» pero es que cuando hablamos del debut de la banda son palabras mayores.















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