El tan cacareado show en Brodway del Boss y transmitido en Netflix una vez recaudado todos los dolares posibles me ha dejado desconcertado. La primera visión, es cierto, tarde en la noche y tras un duro día me hizo un efecto de amodorramiento que me llevó a dormir a piernas sueltas tras un par de temas. Pero es que sin llegar a ir mas lejos, este ejercicio de confesión ante un publico ya entregado antes de que empiece el show (me recuerda el publico cuando vino Tom Waits a España por primera vez) le falta lo que Bruce tiene a raudales; espontaneidad!

A mi Bruce me gusta antes de que a la gente le gustara con ese despropósito que le otorgan sus fieles, y sus discos más íntimos como “Nebraska” y “Dust and Devils” son mis biblias de cabecera. Por lo que todo pintaba que esto seria como acercarse al sol sin cegarse, pero finalmente es un ejercicio de un músico que ya lo tiene y ha echo todo en su carrera musical. El formato es brutal y si hubiese sido una sola noche hubiese ganado mucho mas, pero se nota todo milimetrado al segundo, y tanto los sentimientos como las emociones tienen que ser espontaneas para que resulten realmente frescas y placenteras.  la verdad es que me resulta mucho mas natural y franco leer su autobiografia escuchando sus discos en la intimidad de mi salón. No es un concierto, ni una obra de teatro, ni un monólogo, ni tan siquiera una manera de mostrarse de una forma más natural, esa sinceridad y sorna tan típica de Bruce aquí me parece calculada, amante de la canción protesta se arma con su guitarra de palo pero hace tiempo que la revolución si la hubo dejo de salir de las tablas de Broadway.

La voz y su carisma siguen allí, es imposible que se pierda, Springsteen es ya un icono de la música para la eternidad, pero. en mi humilde e insignificante opinión frente a un coloso del tamaño de Springsteen, me permito opinar que su espectáculo de Broadway parecía mas una terapia de grupo con mucha nostalgia calculada, y que si es verdad que en publico de cierto poder adquisitivo consiguió algo de una rara intimidad en vez de verle en grandes estadios y según donde estés situado es solo una mancha a lo lejos. En ningún momento cuestiono la calidad musical siempre magnifica y aquí desprovista de arreglos grandilocuentes, simplemente que “Springsteen on Broadway” es como ver un tigre en una jaula, sigue siendo un animal magnifico pero no esta en su sitio.

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