No digo que más de uno estéis acostumbrado a este jodido frío. Pero aquí al Sur del Sur hace tiempo que no nos encontrabamos con esta movida. Es más, yo ni recuerdo un invierno así. Creo que es la primera vez en años que llevo más de dos prendas cuando salgo a la calle. Y esa puta manía de llevar la chupa de cuero cuando el tiempo lo que pide es un puto abrigo. Como aquella anécdota de Motley Crue en la gira de Ozzy. Rock and roll baby. No se si es la actitud o que coño será. Maneras de vivir que decían Leño. Y aquí ando con los dedos golpeando el teclado mientras mi apéndice nasal sufre las inclemencias del invierno. Cosa de tamaño será. El de la nariz me refiero. Y frío también el de los asturianos Atomic Zeros, no por su música que es una puta bomba de energía capaz de calentar el ambiente más gélido con sus canciones sino por sus influencias de la fría zona escándinava que se plasman en este debut titulado como la propia banda. Nueve canciones de punk rock high energy o como lo queráis llamar, donde la velocidad y la melodía se entrelazan como hermanas bastardas complicadas de separar una vez que han nacido para hacerte botar. Aunque no solo me acuerdo de Backyard Babies o Turbonegro si tuviese que dar pistas sobre el sonido de Atomic Zeros, también podríamos viajar a la otra punta del globo para emparentarlos con los Radio Birdman más rabiosos o la antaño industrializada Detroit para encontrar la crudeza de unos MC5 o unos Stooges corrosivos.

La velocidad y la rabia de “Out of control” dan el pistoletazo de salida. Actitud amigos, actitud. Guitarras vibrantes, hechuras punks, “Baby, I don’t care” maltratando los altavoces a todo volumen. “Smell of napalm” como su nombre indica es un puñetazo en pleno rostro. Varía el registro con “No solution” que les lleva a quitar un poco el pie del acelerador pero no a perder contundencia. Regresan los ritmos rápidos con “I’m not cool” y esa batería acelerada que pide un pogo a gritos. Sigue la diversión y la marcha con “Spider Web” y “Devil inside” que presenta una impronta más rockera. Esto se nota más aún en “Diablo”que se convierte en una de mis canciones favoritas del disco, con ese ritmo marcado y la melodía de voz junto a un fantástico trabajo guitarrero. Atomic Zeros cierran el disco con “Bye bye motherfucker”, un grito punk rock de altos vuelos. Fantástico disco de los asturianos, si señor.

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