Nota: 80

Sí, algunas veces hay que esperar a que termine el año para confeccionar la lista de los mejores discos del año, y este “A.R.II”, segundo trabajo de Armando de Castro con su proyecto en solitario, un autentico festival que va desde el Hard hasta el blues, pasando por el Heavy, que vio la luz a finales del 2018, sin duda podría ser merecedor de una mención en mi particular visión de lo mejor del año pasado.

A estas alturas Armando no inventa nada, pero si que con este II, y tras  por haber cambiado la formación con la que se nos presentaba hace algo más de año y medio,  a lo largo de sus  doce temas, y durante una hora, nos sirve uno de esos cócteles  donde una perfecta mezcla de riffs, solos y alguna que otra letra comprometida (“Juego de necios”, “¿Cómo logras funcionar?”), si necesidad de artefactos artificiales, nos hace viajar décadas atrás para disfrutar de lo que siempre ha sido esto tan simple del Rock, y si con esto no tuviéramos suficiente, sin caretas ni disimulo, rinde homenaje a los más grandes con dos temazos, uno, “Una de Zeppelin”, donde nos cuenta como descubrió a los Zep y lo que ello supuso para él, y la otra “Enhendrix”, donde simplemente lo clava, y es en la letra donde nos manifiesta su autentica devoción por Hendrix.

Hasta aquí hemos tenidos dos homenajes,  un par de temas reivindicativos, puro heavy a cargo de “Carne de Cañón”, tema elegido para que sea el videoclip de presentación del disco, pero sólo estamos a la mitad del mismo, y todavía tiene que rodar “La llamada de la libertad”,  con ese claro sello setentero, la cañera “La Catedral”, una vuelta al heavy con “Un planeta”, para cerrar el viaje con los casi ocho minutos de “Sueños”, tema que no sólo por su duración fluye por caminos diferentes a los once restantes y que ya desde su inicio quedamos a la espera del magnífico solo que por fuerza tiene que llegar. Un tema que sirve para poner punto final a este segundo viaje en el que Armando, esta vez acompañado por Manuel Escudero (impagable su trabajo a lo lardo del disco) y por otros dos viejos conocidos como son Angel Arias al bajo y Rafa Díaz a la batería, se nos ha vuelto a presentar directo y contundente. Lo dicho, no inventa nada, pero lo hace de narices. El notable alto no se lo quita nadie.

 

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