Seguimos con la urgencia y la mala hostia punkoide en esta casa. Si los Zeke abrieron la semana a hostiazo limpio y sin dejar títere con cabeza, es ahora una de sus bandas fetiche y de referencia confesa la que los secunda para seguir llenandola de frenéticos ritmos, sucios riffs y mala baba pero también, y es aquí donde los nuestros protagonistas de hoy, The Dwarves, se diferencian de los de los de Seattle a base de una cocktelera alocada y sin control a base también de pinceladas de punk pop, hard, metal y mucho, muuuucho de humor bizarro y gamberro que siempre ha sido el santo y seña de los de San Francisco, o si no amplien, amplien la impresionante portada de su nuevo y flamante Take Back The Night (2018) porque no se van a arrepentir…

Adéntrate en el ‘Nivel del Demonio’ porque te lo vas a dejar sobrado con el demoníaco  ‘HeWhoCannotBeNamed’!…


 

 

Unos supervivientes de la virulenta y agresiva escena yankee garage punk y hardcore del Chicago de principios de los 80’s como Black Dahlia y HeWhoCannotBeNamed con la inestimable aportación del omnipresente Nick Oliveri pero también de Blag The Ripper, Fresh Prince of Darkness, Rex Everything, Hunter Down, Sgt. Saltpeter (Dr. of Scatology), Andy Now y Black Josh Freese, hacen del ente ‘enano’ algo indestructible, a pesar de crisis creativas y adicciones varias, a pesar de modas y a pesar de los ‘hiatus’ que la banda ha sufrido en sus 35 años de carrera, que se dicen pronto.

Discos como Blood, Guts & Pussy (1990), Thank Heaven For Little Girls (1991), que fue con el que los descubrí, y The Dwarves Are Young And Good Looking (1997) me hicieron convertirme en fan incondicional, siempre han estado ahí y la primera vez que hablé de ellos por aquí fue en el juego de Por Amor A La Música con su anterior The Dwarves Invented Rock’N’Roll (2014) que me dejó un muy buen sabor de boca con la excelsa paleta estilística que se gasta la banda siendo el punk rock el nexo de unión de estilos.

Y ya los tenemos aquí de nuevo, intratables, eternos gamberros, ofreciéndonos esa parte del punk más socarrona y cerdo-sexual, siempre politicamente incorrecta y excesiva que tanto me ha gustado siempre, eso sí, con un criterio musical exquisito, tocando muchos palos y diversificando la mala hostia y la rabia hardcore punk con melodía y variedad rítmica. El disco comienza muy molón, con el irresistible groove de “Forget Me Now”, al igual que el más punk metal “Devil’s Level” (increíble videoclip, ¿verdad?) combinándose la cachonda voz de Black Dahlia con los histerismos vocales tan típicos de Nick Oliveri. El Hardcore Punk no podía faltar y ahí están “City Of The Bay”, el virulento “Everything And More”, el punk metalizado de “Here’s Looking At You” y el street punk esquizoide de “It’s You I Don’t Believe” para demostrarlo. El punk rock no podía faltar y de aquí destaco su último “The Giver”, a pachas vocalmente con Stacey Dee de Bad Cop Cop, el cenizo “Dead In My Dreams” o el asilvestrado punk rock de “Nowhere Fast”. A partir de aquí, guiños a Motörhead en “Take Back The Night”, a L7 en el interludio “Get Away”, ralladas hardcore punk interestelares como “Safe Space”, punk pop bubblegum en “You Turn Me On” o “Trace Amounts” y, por último country punk pop en “Julio” teniendo a la voces al mismísimo Dexter Holland (Offspring). En fin, como veréis, un disco para no aburrirse en absoluto, que dista mucho de estancarse explotando siempre la misma fórmula y los mismos acordes de siempre. Desde luego Black Dahlia, HeWho…, Oliveri & Cia todavía tienen mucho ‘sexo’ que ofrecernos. ¡Lo han vuelto a hacer coño!…

Ponte ‘palote’ y disfruta!…

 

 

 

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