Fuego en el cielo (Fire in the sky, 1993)

Publicado el 17/04/2018 | por Luis Cifer | Cine
Valoración
55

El cine, como cualquier arte, nunca es objetivo. Eso de la objetividad es una falacia. Todo arte  muestra inevitablemente el punto de vista del autor.  Siempre hay una moraleja, incluso en las películas más simples es posible encontrar un mensaje. Que se lo pregunten a Stallone y sus films propagandísticos de Rambo y Rocky. No se trata de contar una historia y ya está, toda historia lleva implícita un mensaje y una intención más o menos oculta.

Fuego en el cielo se basa en el libro escrito por Travis Walton en el que narra su propia abducción a cargo de seres extraterrestres. Puede que sea cierta, un engaño o una simple alucinación, pero es su versión. Durante la mayoría del metraje el film consigue sembrar la duda en el espectador sobre qué demonios ocurrió realmente. No es que yo crea en ovnis ni apariciones marianas pero la peli, al menos , me creó una duda razonable. Es interesante que una peli bordee los límites de la ciencia ficción sin usar efectos especiales ni grandes decorados. Con cuatro luces y poco más se logra la tensión necesaria. También me gustó mucho cómo se trata la incursión de un hecho inverosímil en un pueblo y cómo todo ello transforma dicho pueblo. Las relaciones entre vecinos se verán afectadas por la desaparición sin rastro de uno de ellos, surgirán las dudas y las sospechas frente a una explicación demasiado increíble como para ser tomada en serio.

 El director Robert Lieberman no ha tenido mucho éxito en el cine y suele dedicarse a dirigir episodios de series de televisión como Dexter o Expediente X. En Fuego en el cielo consigue inquietar bastante, dejando que cada espectador saque sus propias conclusiones sobre qué paso en las montañas blancas de Arizona. Juega sabiamente con el elemento ovni y toda la parafernalia que lo rodea. Creo que deliberadamente hace que el espectador se identifique con el personaje del investigador (al menos yo lo hice). En un momento del film incluso nos engaña con lo que el espectador espera ver en una peli de ciencia ficción, haciéndonos creer que un personaje se encuentra con una nave espacial que resulta ser finalmente un paso a nivel. Una hábil maniobra que evidencia aún más el acertado mensaje del film: cada uno ve lo que quiere ver. La película se postula acertadamente en esta premisa, haciendo que cada espectador se posicione respecto a los hechos narrados. Mientras el film se mantiene en un plano ambiguo, la cosa funciona perfectamente pero cuando se decanta descaradamente por la versión de Travis Walton es cuando la peli pierde bastantes de los puntos puntos que había estado acumulando. Es lógico que opte por la versión de Walton, él es el autor del libro en el que se basa la película. Sinceramente, creo que es un error optar por esta vía. Yo hubiera preferido que la peli se hubiera mantenido en terreno neutral y sembrando dudas en vez de darnos su versión de lo que pasó. El film pierde en sus últimos minutos toda la imparcialidad (ya hemos dicho que tal cosa no existe) que había estado conservando durante todo el metraje. Hubiera sido mejor dejar el final mucho más abierto a posibles interpretaciones. ¿Por qué echar por tierra así un film bastante interesante? ¿Son miembros de la cienciología los productores del film? ¿O son fieles seguidores del fenómeno ovni? No sé, pero el film pierde fuelle en su última parte debido a que ya no juega a sembrar la duda en el espectador sino que intenta convencernos de algo. Cosa que se podría haber hecho de forma bastante más sutil. A mí me sobraron las escenas finales, prefiero que el hecho fundamental no se muestre y el espectador se lo imagine. La abdución pudo ser real o no pero sus consecuencias son innegables. Por cierto, ¿Qué experimentos nos van a hacer unos seres que tienen una tecnología mucho más avanzada que la nuestra? ¿Pueden viajar millones de kilómetros y no tienen scanners ni ultrasonidos? ¡Venga ya!

Como dijo Sigmund Freud “La más clara prueba de que existe vida inteligente en otros planetas es que todavía no han venido a visitarnos”. Pues eso, que cada uno crea lo que quiera y se justifique como le plazca.

Sobre el autor

Luis Cifer, nació en la ciudad del viento en el seno de una familia de joteros aunque nunca le interesó la Jota. Se dice que siempre viste negro, que Luis no es su nombre real, que no duerme apenas y que no sabe leer la hora. Otros dicen que tiene un trabajo decente e incluso que es padre de familia, pero no hay nada confirmado. También se le puede encontrar en su blog de cine.

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