Horas antes del concierto de Camel ya se veía un ir y venir de fans de todas las edades luciendo camisetas con el nombre de la banda. El buen tiempo en Madrid hizo que las terrazas cercanas al Teatro Nuevo Apolo se llenaran de fans del grupo inglés. Se palpaba en el ambiente el aroma de que íbamos a presenciar algo único e irrepetible. La banda de Latimer volvía a pisar escenario español tras largos años de ausencia debida a la enfermedad que se llevó a Peter Bardens y a la que Andrew Latimer pudo vencer.

Fue pisar el escenario y todo el teatro se elevó en una inmensa ovación. Empezó “The Great Marsh” y se hizo un respetuoso silencio. El primer set fue sin sorpresas, musicalmente hablando, ya que todos sabíamos que se iba a interpretar The Snowgoose en su integridad. Ha sido el lanzamiento de una revisión de esta icónica obra del progresivo un poco el pretexto de Latimer para volver a girar. Su retorno sobre los escenarios era muy esperado, y el público en cada momento se lo hizo saber. Una primera parte instrumental de gran belleza, donde la melancolía es la gran protagonista, ya que The Snowgoose es una obra de gran belleza, de recogimiento emocional, donde uno se siente literalmente transportado hacia alguna playa desierta donde revolotean las gaviotas bajo una fría niebla. Concluye el set con “The Great Marsh (Reprise)” y la banda se toma un corto descanso.

El grupo vuelve al escenario para desgranar durante unos 80 minutos un recorrido por diversos discos de su extensa discografía. “Never Let Go”, de su primer disco, es el que abre este segundo set. El batería toma el bajo para que Colin Bass pueda desempeñar el rol de guitarrista acústico acompañando a Latimer en este precioso tema que para mi gusto sonó algo descafeinado y ligeramente apurado de minutaje. Le sigue la magnifica “Song Within a Song”, de su disco Moonmadness, seguida de “Echoes” del álbum Breathless. Posiblemente, para un servidor, la interpretación de estos dos temas fue el momento mas álgido del concierto. “The Hour Candle (A Song for My Father)” de su disco Harbour of Tears, lo dedica Latimer al teclista Guy LeBlanc, que cayó gravemente enfermo durante esta gira y fue remplazado por Ton Scherpenzeel, teclista del grupo Holandes Kayak y miembro de Camel en discos como Stationary Traveller, Dust Dreams y Rajaz. Como única pega pondría que el nivel de Latimer es tan alto que músicos como el batería Denis Clement desentonan un poco. Un batería con mayor nivel y más personalidad musical hubiese funcionado mejor.

Luego, cuando muchos esperábamos que sonara “Drafted”, de Nude, que era el tema que solían interpretar en las últimas fechas, lo cambiaron por “Tell Me” del maravilloso Rain Dances. Otro tema de Harbour of Tears, “Watching the Bobbins”, donde Colin Bass hace un excelente trabajo en la voz principal, para luego retomar protagonismo con el siguiente corte, “Fox Hill”, presentando de manera muy poética y divertida. Un corte muy Genesis, tanto por su sonido como por su temática de fabula. Con “For Today” también de A Nod and a Wink, Latimer se despide recordándonos que tenemos que disfrutar de cada día como si fuera el último.

Bajo un clamor impresionante y el publico en pie, la banda vuelve con un “Lady Fantasy” de antología que hace corear a un público completamente rendido a los pies de Andrew Latimer.

Setlist: 

Parte I
The Great Marsh
Rhayader
Rhayader Goes to Town
Sanctuary
Fritha
The Snow Goose
Friendship
Rhayader Alone
Flight of the Snow Goose
Preparation
Dunkirk
Epitaph
Fritha Alone
La Princesse Perdue
The Great Marsh

II Parte

Never Let Go
Song Within a Song
Echoes
The Hour Candle (A Song for My Father)
Tell me
Watching the Bobbins
Fox Hill
For Today
—–
Lady Fantasy

3 Respuestas

  1. Miranda

    Excelente crónica que te transporta al concierto. Una lástima no haber podido estar allí.

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  2. Ambumbu

    La mejor crónica que he leído del concierto. Hasta ahora es el único que ha puesto énfasis en la enorme complicidad que hubo entre Latimer y el público. Fue impresionante. No me dejo llevar por mi entusiasmo por Camel. Ya había estado en otro concierto hace veinte años y no tuvo nada que ver. El mismo gran grupo, el mejor guitarrista de la historia a frente, canciones inolvidables, pero no hubo ningún feeling con el público.
    Sin embargo, en este concierto tocó como nunca, se le veía disfrutando de un público entregado. Fue genial, único e irrepetible. Por eso no logro entender críticas que hablan de bajón en la segunda parte del concierto y cosas así. Yo debí estar en otro concierto.
    LARGA VIDA A CAMEL.

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