La Damajuana es ese jarrón de vidrio, gran capacidad, cuerpo esférico y cuello corto. También es el nombre de uno de los locales más bonitos de Jerez de la Frontera. Situado en la calle Francos en una casa palacio, alberga un centro cultural, uno de los mejores patios interiores de la hostelería en la provincia de Cádiz e, incluso, un tabanco.

Dentro de su programación musical, el jueves 26 podíamos asistir al recital que ofrecía en acústico el compositor coruñés Luis Moro que sigue inmerso en la presentación de su último álbum, el bellísimo “Playa Marte”. Hemos tenido la fortuna de poder ver unos cuantos conciertos del músico gallego y cada vez le sacamos más matices a su buena colección de canciones.

En su algo menos de hora y media de actuación nos deleitó con una muestra de su talento. Nos divirtió y pareció que se divertía pues se le vio feliz, totalmente entregado y orgulloso de que sus melodías calasen entre los asistentes. Todo en un formato íntimo pues para esta ocasión se enfrentó al público en solitario, con la sola compañía de su guitarra. Confiemos que en un futuro podamos verle en directo con la banda al completo.

Los que disfrutaron de esa preciosa noche tuvieron la fortuna de escuchar buena parte del “Playa Marte”, como el tema homónimo dedicado a una playa coruñesa, “Aquella boda, aquel aeropuerto” sobre el reencuentro con su actual pareja con la que se acaba de casar (desde aquí le deseamos mucha felicidad), la inicial “Dame golpe al bordón”, tema que nos recuerda a Dylan, como otros a Nick Cave o Tom Waits pues Luis Moro compone un rock experimental que se funde con la americana o el blues rock, creando atmósferas íntimas y en algunos momentos oscuras y en otros luminosas y positivas.

Una dicotomía que se puede observar en “Todos hemos vivido tiempos difíciles” (de nuestras preferidas) y “Alegrías”. También pudimos escuchar en la noche jerezana antiguas canciones como “Minibar, minibar”, “Lisboa” o “Despertares literarios” (que nos confesó que llevaba tiempo sin tocar). Además nos presentó nuevas melodías como la de “Delmonico”, el hotel donde se conocieron Bob Dylan y The Beatles o “Realidades y miserias”, uno de los bises junto a “Apolo desolación”, cuyo estribillo -“¿Cómo estás? Yo estoy fuerte ¿y tú?”- fue repetido y cantado por todos los presentes.

Un final de altura a una noche mágica en una sala de impresión, público entendido, gran sonido y un artista que ofrece todo lo que tiene en cada directo. ¿Se puede pedir más a una noche de jueves?




















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