¿Será verdad que esto es verdad? se preguntan los intelectuales. Porque también se sangra intelectualmente. La sangre sale por los oídos, por la nariz, por los ojos, por la boca. Algo que nos hace tender a callarnos y comprender antes de que lo haga el corazón, con la consiguiente descompensación. Antes de evidenciar las cosas. En ese equilibrio está el juego.
Pero ¿qué es la verdad? La verdad nos pone nerviosos porque es definitiva o esa idea tenemos de ella, o nos la han impuesto, lo que nos asusta. Pero en realidad, cada uno tiene la suya. Aunque esta incomodidad que provoca en algunos, hace aflorar presiones para que el personal se quede sin voz, callado, observando, bebiendo de la sangre de otros. Hablando sin hablar mientras abrimos más los ojos para que nos comprendan al hablar, como si hiciéramos fuerza al hacer caca.
Lo que hace sangrar no es la verdad, es la realidad. La realidad cuando es impuesta y no entra obedeciendo a nuestro filtro, acompasadamente con su evolución. Cuando nos empachamos de realidad.
En realidad, la verdad debería ser comprensión, que precisamente es lo que hace quitar los dolores de cabeza y de corazón. Pero como dice el poeta, mi pequeño defecto es que mato lo que comprendo.
No os pongáis a buscarla ni en los libros ni en la vida, ni en los ojos de otros seres ni en los espejos nocturnos. Pues La Verdad ya no es más que un periódico de Murcia. ¿Qué quiere decir esto? ¿Qué verdad es esta que no engaña a una película? ¿Qué certidumbre es esta que una lente fría documentada? ¿Quién soy para que sea así? Sin embargo… ¿Y el insulto del grupo?
Con este día oscuro el alma es un barrote; hermética, egoísta, desmiente la divina procedencia del hombre con su norma mezquina, que no tiene una brizna siquiera de Quijote. ¿No cuadrarían el cuerpo cuatro manos de simio y un encéfalo pobre, rudimentario, nimio, para que, por lo menos, cumpliera con su vida retozando en la selva bellamente florida?
La inteligencia es lo de menos, es sólo otra herramienta. Pero queremos meter un pájaro en una jaula y ese pájaro es Verdad. Y cuando lo tenemos nos rompe la jaula. Y cuando nos quedamos sin el pájaro, nos quedamos sin pájaro ni jaula. Canta alegre, Verdad: ¡queremos a Verdad en una jaula! Ay de nosotros. ¿Verdad?




















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