Alter Bridge se ha convertido por méritos propios en una de las bandas más interesantes del panorama actual. Una mezcla irresistible de hard rock y metal alternativo que evoca lo mejor de los noventa del siglo pasado dentro de un envoltorio contemporáneo.

Unos músicos brutales que ahora presentan su octavo trabajo discográfico con título homónimo. Un álbum que deja lucimiento a los afilados riffs y solos de guitarra de Mark Tremonti, la sólida base rítmica de Brian Marshall y Scott Philips y a la privilegiada voz de un Myles Kennedy que luce mucho más que en su otro proyecto con Slash.
Un disco que comienza potente con el pesado riff de Tremonti (luego nos regalará un gran solo) en “Silent divide” que conduce al fantástico puente y estribillo donde Myles Kennedy demuestra su capacidad vocal. Un tema que transita entre el metal alternativo y el post grunge. Fantástico inicio.
“Rue the day” mantiene la constante de unir ritmo pesado y melódico. Otra muestra del talento para la composición que desemboca en otro coreable estribillo “marca de la casa”. Además se complementa con las guitarras de Tremonti que juega con los efectos de su “pedalera” en las estrofas. Para remate antes de su solo en “crescendo”, un precioso pasaje en “diminuendo” con coros.
“Power down” mantiene la electricidad, subiendo un tanto la velocidad de ejecución en las estrofas, lo que no es óbice para seguir manteniendo una buena melodía donde Kennedy se mueve a gusto, jugando con la versatilidad de su registro de voz, al alcance de pocos cantantes.
Unas buenas sensaciones las del álbum que se reafirman con “Trust in me”, más cercana al alternativo que al heavy metal. Nos quedamos con el diálogo formado por la guitarra de Tremonti y un Kennedy que utiliza diferentes tesituras con los cambios de ritmo.
Las seis cuerdas de las primeras estrofas de “Disregarded” nos evoca un poco al Tom Morello de Rage Against The Machine, si bien es verdad que tanto el puente como el estribillo es pura melodía Alter Bridge en su versión metal alternativo.
Y así en un suspiro llegamos a la mitad del LP con “Tested and able” que como la mayoría de sus hermanas tienen una duración entre cuatro y cinco minutos. “Riff” pesado con un sentido estimable de la melodía que desemboca en un precioso estribillo. Es alucinante la capacidad de los estadounidenses para crear composiciones que se escuchen con facilidad a la primera. De hecho, este nos parece de los cortes más destacados de un gran disco.
No hay demasiadas novedades, lo que no significa nada malo, en “What lies within” que sigue con la temática de sus antecesoras, quedando claro que el seguidor del grupo va a disfrutar todas las canciones, de sus cambios de ritmo, de los producidos por la voz de Kennedy o la guitarra de Tremonti. Eso sí, sus detractores no creo que se vayan a enganchar.
Y en una producción tan rápida y enérgica sorprende un medio tiempo como “Hang by a thread”, casi un acústico “country” aunque bonito y agradable de oír en su primera parte. Una “rara avis” que si es verdad que posee un estupendo “crescendo” desde mitad de canción que le emparenta con el resto del “Alter Bridge”.
“Scales are falling” se inicia con un misterioso arpegio que deriva en otro corte de metal alternativo y un Myles Kennedy en una tesitura algo más grave en las estrofas que deriva en un estribillo que nos recuerda mucho al del “Turbolover” de Judas Priest.
“Playing aces” nos conduce irremediablemente hacia el final, con otro sencillo “marca de la casa” que nos recuerda a unos cuantos del pasado de los de Florida que ya tienen una trayectoria de más de veinte años. Otro corte seleccionado como presentación que pudimos escuchar como tercer adelanto, tras “Silent divide” y “What lies within”.
Un desenlace que llega con “What are you waiting for” que sirve de prólogo a la hímnica “Slave to master” que con sus más de nueve minutos se convierte en la composición más larga de los de Orlando. Una suerte que parece querer superar a “Fable of the silent son” del anterior “Pawns & Kings” que superaba con creces los ocho minutos
Un “broche de oro” al primer gran larga duración del recién comenzado 2026. No sabemos como irá el año pero me temo que este “Alter bridge” se encontrará en la lista de los mejores discos.




















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