Robbie Williams nunca ha sido santo de mi devoción. Nunca me gustaron las boy bands, odiaba especialmente a Take That y la carrera de Williams en solitario me ha dejado indiferente excepto contadas excepciones que expongo más abajo. Sin embargo, el visionado de este singular biopic de Robbie Williams ha acabado siendo toda experiencia emocional que no me esperaba. Podéis llamarme flojo, pero Better man me ha emocionado y divertido a partes iguales.
Better man es un retrato honesto de la lucha interna de un artista que, a pesar de su éxito, se siente atrapado en un laberinto de inseguridades. La narrativa es cruda y, en ocasiones, desgarradora. A pesar de tener la apariencia de un mono hecho por CGI, Williams se muestra sin filtros, con todos su defectos y sus flaquezas. Ese complejo de inferioridad y esa sensación de ser un impostor parece que han sido compañeros de viaje de Robbie Williams toda su vida. La fama y las drogas tampoco son las mejores asesoras a la hora de tomar decisiones. En este aspecto, me recordó más a Rocket man (el soberbio film sobre Elton John) que a la sobrevaloradísima y plana Bohemian Rhapsody.
A lo largo de la película, se exploran temas como la soledad, la búsqueda de la aprobación paterna y la lucha contra los demonios personales. Better man es un testimonio de la lucha por la autenticidad en un mundo que premia la superficialidad. A pesar de mis reservas hacia el personaje y su música, no pude evitar sentir empatía hacia Williams. La dirección de Michael Gracey ( El gran showman) es impecable, hay escenas memorables propias de un musical del más alto nivel que se funden con momentos íntimos más que solventes. Hay algún patinazo como la escena en la que Williams se enfrenta a sus demonios en una batalla campal (literal). El film podría haber sido mucho más duro y despiadado con la industria musical de los 90 y con la prensa británica, cierto, sin embargo, se inclina por centrarse en Williams y sus luchas internas. Ya que estamos en una web musical, eché de menos algunos de los mejores momentos de la carrera de Williams como No regrets o She’s Madonna. No deja de ser sorprendente que el momento más emotivo del film sea cuando interpreta una celebérrima canción ajena.
En resumen, Better Man te gustará aunque no seas fan de Robbie Williams.
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