Es curioso cómo con el tiempo
desconocemos cada vez más a alguien.
La ciencia ya habla de la sincronía
de nuestros corazones, pero no dice nada
de esas leyes que nos separan. Todo lo que
hay de mágico es fácilmente destruible
por el hombre. Estrategias que impiden
ese encuentro preciso entre las almas.
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