Decía Confucio (el que inventó la Confución) “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida”. Desde que empecé con las reseñas he ido perfeccionando una especie de instinto cazador. Antes simplemente escuchaba canciones, o discos, o veía videoclips. Ahora no sólo los disfruto, si no que soy capaz de quedarme con el nombre de la banda para contactar con ellos a posteriori. Es el caso de The Wondermids. Los descubrí de chiripa zascandileando por redes sociales y me llamó la atención. Gente amable que muy gustosa se deja destripar el trabajo. Un, dos, tres… ¡Let’s go!

[divider]WONDERMIND[/divider]

Blue Dots. Así sin pararme mucho a reflexionar veo una versión acelerada y vehemente de bandas como los Strokes. Reptilia, seguramente su mejor canción (de The Strokes) tiene la misma receta de BlueDots, con ese bajo angular, guitarras punteando, batería más o menos monolítica (aunque hace un jueguecito interesante con el charles). La gran diferencia, aparte de mayor presencia de distorsión en las guitarras, es la voz. Me suena un poco a gospel, a soul, una voz femenina, pero grave, contundente. A medida que avanza la canción la parte instrumental se pone un poco loca, más intensidad en batería, más combustible a las guitarras, unos coros que son la verdadera locura… no sé que son: rock, power pop, digamos indie, porque ahí caben hasta las coplas. Decía, no sé lo que son, pero esta canción cumple el objetivo: quiero oír más.

Phoenix Day. Esos primeros acordes suenan a rock genuino, y cuando entra la batería estoy pensando en Meg White de los White Stripes de Seven Nation Army (sí, la del fútbol). Redoble a la caja y vuelve a tirar de platos mientras imprime un ritmo animado. La voz es una asociación. Pasa en otras bandas como Suevicha por ejemplo, que es como tener una cantante de blues delante de una banda de rock. Aquí tenemos una banda de rock indie, con unos coros casi pop, pero con la voz de una dama del blues (me encanta esa expresión, y la usaré cada dos líneas). Deriva el tema a un rollo Californication de los Red Hot Chilli Peppers, pero centrados en el rollo rockero, sin la influencia funk que tienen los americanos. Muy acertado el juego bombo-caja de la parte percusiva.

Viva Darwin. A los creacionistas no les gusta esto. Empieza con signos de balada, pero hay dos componentes a los que no puede renunciar esta banda. El primero es esa batería poderosa, y el segundo es al bajo convertido en eje angular de la parte instrumental, por lo que queda un sonido a lo The Von Bondies, a lo Franz Ferdinand, pero con un toque surf, como los Coronas o, más cerca aún en el sonido, Durango 14. Ni pop, ni rock, ni surf, una mezcla que te hace mover la cabeza como un teleñeco.

Saturn. A primera vista, por asociación de ideas y sin pensar, tiene un aire al Wonderwall de los Oasis, o al debe llegar algo de Reincidentes (variados precedentes). A medida que avanzan las guitarras, entran voces, bajo y batería deriva a un terreno más parecido a los primeros que a los segundos. Interesante combinación de voces de la cantante principal a los coros, la entonación, tan diferente, da mucha tridimensionalidad al tema. Me gustaría verlos defenderla en directo, porque es complicado mantener algo tan “perfecto” en pleno concierto, con las pulsaciones disparadas.

Bus Song. Increíble, pero cierto. Última parada, todo el mundo abajo. Tiene un aire a improvisado, a jam session, con las guitarras casi en monocorde sintonía, hasta que la batería y el bajo entran con contundencia, un mastodonte mecánico que se mueve con la precisión de un reloj suizo. Por encima, la voz, que no ha perdido ni un momento ese aire de improvisación, de jam session, esa frescura que entra en una frase que más que un estribillo es un mantra, repetido hasta alcanzar el nirvana. Buena elección para despedir el disco, emplear la canción más desenfadada, la más libre.

Veinte minutos de un poco de todo, de rock, de pop, de toques soul que nos brinda esta banda. Más allá de las miles de ventas o ser cabezas de cartel en los mejores festivales, no se puede negar que es una propuesta original y fresca, sin pretensiones de maestría.

Y para terminar, enlaces de la banda.

Redes sociales:

TWITTER  @thewonderminds

SPOTIFY   https://open.spotify.com/artist/4NyGcFiV3aAEZEQ0y1gjfE?si=ifU9Is04T5q5GIDes3NjGA

BANDCAMP  https://thewonderminds.bandcamp.com  

YOUTUBE  https://www.youtube.com/watch?v=K9wGZh8J1ys 

    https://www.youtube.com/watch?v=e7iWw3pQHRk

 

 

 

THE WONDERMINDS – WONDERMIND

by: Teodoro Balmaseda

by: Teodoro Balmaseda

Escritor de ficción y crítico desde la admiración. Si te gustan mis reseñas, prueba 'Buscando oro' en tu librería o ebook.

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