La noche del sábado la tenía marcada a fuego en el calendario porque los anteriores intentos fueron fallidos, pero la banda castellonesa me tenía enamorado desde hace tiempo.

Se presentaban sin telonero, directos a la yugular, apenas unos meses después del gran concierto que dieron en la misma sala valenciana, y el ambiente que se respiraba era magnífico. Venían muchos amigos y aficionados de Castellón, pero sus seguidores en la capital valenciana no paran de crecer y la sala presentaba una gran entrada y un ambiente fantástico.

Serían las 22:40 cuando arrancaba el espectáculo, porque lo que hacen estos 6 tipos sobre el escenario es algo más que un simple concierto de música, es todo un show. De carrera, del tirón se marcaron todo el álbum que están presentando en esta gira. Un “2038” que suena todavía mejor en vivo que en disco. Los 6 músicos que hay sobre las tablas tienen una calidad y un feeling que hace que cada canción crezca exponencialmente con las interpretaciones que nos iban regalando.

Las dos primeras canciones del álbum sonaron seguidas, sin parar, casi 15 minutos de un nivel musical abrumador, con Ángel a un nivel vocal excepcional y la banda totalmente compenetrada. El sonido era perfecto y el público respondía desde el minuto uno. ¿Qué más se podía pedir? Pues seguir así, y todo fue hacia arriba.

Ángel y Carlos, tomaron esa versión tan cachonda y cercana que hace que, entre canción y canción, no paren de montar el cachondeo y hacer bromas sin parar, y al empezar cada canción se metan de lleno en el papel de músicos increíbles, con un nivel técnico apabullante. “Rómpelo” es un hit tremendo, “Me va a faltar el aire” dio un toque de brillantez tremendo, y con “Me pone a cien” nos metieron a todos los presentes como parte de la fiesta.

El control de la escena de Ángel es alucinante, con una voz con la juega como quiere, manteniendo el listón arriba desde el principio hasta el final. La combinación de Carlos y Matías con las guitarras es milimétrica, conjugando los solos y partes rítmicas sin ningún pudor. David, siempre en segundo plano, cosía junto a Pedro, tras los parches, el imparable ritmo que el concierto había cogido. Y Martí, con los teclados, con el saxo, ayudando a los coros, con lo que fuera, daba un empaque a lo que sonaba absolutamente brutal.

Esa mezcla de humor en los tiempos entre canciones y nivelazo y clase en la ejecución de las composiciones se dio la mano en “Camino”, que Ángel, con el cachondeo habitual, cantó como “pepino”. Así hasta el final de “2038” fue como estar en una nube constante, con una variedad en la interpretación, un estilo y una calidad musical que tira de espaldas. Ángel sacó la guitarra para “Cautivos”, sacaron su vena más cañera con “Peán”, un alucinante tema de 10 minutos, tan variado y creativo que alucina, y cerraron la primera parte del concierto con el último corte del disco, “Con la música a otra parte”, con todo el público cantando los coros.

Se tomaron un merecido descanso y, lo cierto, es que nos podíamos ir porque nos habían dejado satisfechos al 100%, pero todavía quedaban cosas por vivir. David debía dedicar una canción a sus padres, que estaban allí celebrando sus 50 años de matrimonio, dos amigos de la banda tenían que subir al escenario a suplir a los dos actores habituales para bailar durante “Irresistible”, teníamos que cumplimentar nuestro agradecimiento a los músicos durante la presentación de la banda, y alguna cosa más, pero lo dejaré en una sola canción de esa segunda parte. La interpretación de “Pequeño animal” fue algo superior, fuera de todo adjetivo, con una paleta tan amplia de sonidos, de estilos, de capacidad, que nos dejó con la boca abierta durante mucho tiempo, totalmente alucinado ante lo que estábamos viendo.

Una banda, alejada de egos, de poses, de falsas imposturas, que demuestran, una vez más, que la música está muy viva y que no hay nada como vivirla en directo.

 

DRY RIVER son:

Ángel Belinchón: voz y guitarra acústica.
Carlos Álvarez: guitarra, teclados y coros.
Matías Orero: guitarra y coros.
David Mascaró: bajo y coros.
Martí Bellmunt: teclados, saxo y coros.
Pedro Corral: batería.

SETLIST:

1.- Perder el norte
2.- Fundido a negro
3.- Rómpelo
4.- Me va a faltar el aire
5.- Me pone a cien
6.- Camino
7.- Al otro lado
8.- Cautivos
9.- Peán
10.- Con la música a otra parte

Descanso

11.- Traspasa mi piel + Bajo control
12.- Pequeño animal
13.- La llave del sol (acústico)
14.- Irresistible
15.- Traspasa mi piel

 

 

 

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