En este 45 aniversario de la muerte de Bruce Lee, me apetece poner unos pequeños poemas que están en el principio del libro suyo, El Tao Del Jeet Kune Do. En los que se vislumbra la filosofía necesaria para llegar a la perfección en el combate, más que a la victoria. Lo que comunmente se podría llamar, ser un luchador sereno.

 

UN SACERDOTE TAOÍSTA

Dentro de un alma absolutamente libre
de pensamientos y emoción,
ni el tigre encuentra sitio
para meter sus fieras garras.

Una sola e idéntica brisa pasa
sobre los pinos en la montaña
y los robles en el valle;
¿Por qué dan tonos diferentes?

Ningún pensamiento, ninguna reflexión,
vacío perfecto;
Sin embargo, dentro, algo se mueve
siguiendo su propio curso.

El ojo la ve
pero ninguna mano puede atraparla —
La luna en el arroyo.

Nubosidad y niebla
son transformaciones en el aire.
Sobre ellas, brilla eternamente el sol y la luna.

La victoria es para quien
incluso antes del combate
carece de pensamiento sobre sí mismo
permaneciendo en la no-conciencia del Gran Origen.

 

 

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