Por fin llega a nuestras manos el segundo disco de estos suizos, después de que disfrutasemos bastante con aquel “Get ready”, y la primera impresión es que esta vez el trío ha optado por un sonido más sucio, alejándose de paralelos próximos al blues rock o al rock clásico, para meterse en un rock que tiene alguna presunción de culpabilidad con respecto al garage. El caso es que este “Bohemian Boogie” suena poderoso y mucho, una prueba clara es la cuarta canción “Snow on the road”, con un riff muy marcado y ese bajo poderoso, que en directo como le pisen el acelerador un poco más de la cuenta puede ser un auténtico cañonazo. Reconozco que a mi me atrapan más cuando se  meten en pantanales como los de “Shyness higness”, donde hay ese rescoldo blues, a pesar de que le quieran añadir la capa que cubra lo que pretendan convertir en nueva identidad.

“Free time” nos trae momentos de calma calculada, mientras que “Buffalo bay” incide en sonidos más pesados, con unas guitarras realmente buenas. “Rooftop riddles” y “Faith” seguro que que contentan a aquellos que apelan a las raices americanas, que tan bien han sabido absorber bandas de todo el mundo. Ese sonido que puede descolocar a alguno que otro vuelve a la palestra con la guitarrera “Bohemian boogie” que cierra un disco que a mi personalmente, me ha gustado mucho, las cosas como son, de una banda, que estoy seguro que su fuerte es el directo.

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