Décimo disco de los Crowes, ahora en una faceta madura dominada desde hace lustros por los hermanos Robinson, cosa que se nota desde la portada, con ambos como únicos protagonistas. Y eso que se han rodeado de gente de envergadura como Sven Pipien y Cully Symington como base rítmica de bajo y batería, Erik Deutsch a los pianos y teclados y Nico Bereciartua como segunda guitarra. Mención aparte para los extraordinarios coros de Leslie Grant y Mackenzie Adams. Es decir, la banda que acompaña a Rich y Chris desde las últimas giras.

A estas alturas que nadie espere un álbum a la altura de los tres primeros, acercándose más a buenos discos como el anterior “Happiness bastards”. Un buen compendio de rock sureño, soul, blues y rock & roll.
Comienzo fuerte con “Profane Prophecy” que es como hibridar a los de Atlanta con los Rolling Stones setenteros pero con slide. Sucio, sudoroso que se une con “Cruel streak”, con pulso de blues rock y toques de funk.
Rock sureño en medio tiempo para “Pharmacy chronicles” que puede mirar cara a cara a lo mejor de su producción anterior. De lo mejor del “A pound of feathers” y con razón el primer sencillo.
Más rápido es “Do the parasite”. Rock acelerado con un riff y un sonido de guitarra reconocible en la trayectoria de los de Georgia. Además le ayuda, como al resto del trabajo, una producción que parece grabada casi en directo.
“High and lonesome” regresa al medio tiempo. Casi blues de cantautor (aunque no tan pesado y ejecutado a mayor velocidad), con protagonismo a la guitarra de Rich Robinson y a la voz de Chris Robinson.
Y como si fuese el final de la cara A del vinilo aparece “Queen of the B- Sides” de tan solo dos minutos. Pieza corta y que sirve de “divertimento” rockero. Eso sí, con la calidad de The Black Crowes.
La segunda parte del trabajo empieza con otro sencillo como “it´s like that”, de irresistible “groove” y que nos trae a la memoria a los Black Crowes más “hippies”. Un sonido que han bordado en el pasado.
Rock sureño, con toques de blues y soul, componen “Blood red regrets”, tema que tampoco inventa nada pero con el que es imposible no mover los pies según suena. Aquello de “It´s only rock & roll but i like it” reflejado en pocos minutos.
“You call this a Good time?”es un simpático rock & roll. Sencillo, eficaz y muy movido. Buenos coros, instrumentos de envergadura y un descarado Chris Robinson acometiendo la melodía como él sabe y que ha sido imitado hasta la saciedad por otros.
Un tema que antecede a la guitarra casi country de “Eros blues”, se inicia de forma reflexiva y relajada, casi como una pagana plegaria gospel en sus estrofas, apenas mitigada por un “crescendo” en su estribillo. Una composición que funciona, como casi todo lo psicodélico que han hecho los Robinson en el presente y pasado que sube de decibelios y ritmo a partir del punteo central.
Un blues pantanoso y lisérgico al que tampoco se le puede poner demasiadas quejas y que antecede a la final “Doomsday doggerel” que sirve de colofón, a modo de compendio de un LP que sin llegar a las cotas de sus tres primeros discos (cosa a la que es imposible acercarse), sí mantiene el buen nivel de su antecesora y que en once temas y poco más de cuarenta y dos minutos le sirven para seguir establecidos en lo alto del candelero y que a buen seguro gustará a sus múltiples seguidores.



















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