Nos reunimos con Carlos Cuéllar y Teresa Sorolla, profesores de las Universitat de València y la Universitat Jaume I de Castellò, que son los responsables del cine fórum que se realiza en el Museo de Bellas Artes de Valencia desde hace unos años. Vamos a intentar indagar un poco más y conocerlos.
Entrevista a Cine Forum Valencia
1.- Presentaos y contadnos un poco cómo surgió esta iniciativa.
Carlos: En lo que a mí respecta, trabajo desde hace casi tres décadas como docente para el Departamento de Historia del Arte en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Valencia, y se dio el feliz caso de que tanto el director actual de Museo San Pío V, Pablo González Tornel, como mi compañera de ciclos, la profesora Teresa Sorolla, fueron alumnos míos cuando cursaban sus estudios de doctorado y máster, respectivamente. Años después, he tenido la fortuna de que el primero pensara en mí como complemento de la segunda a la hora de diseñar, organizar y presentar los ciclos de cine. La vida me ha concedido una alegría inesperada en este sentido. Trabajar con Teresa es un regalo. Creo que juntarnos fue una idea brillante por parte de Pablo, que nos conocía bien y sabía que el contraste iba a ser fuerte (somos muy distintos, es evidente) y, a la vez, podía resultarle simpático al público, pues creo que hay buena química. En este sentido creo que acertó de pleno.
Teresa: Cuando Pablo González Tornel, profesor titular de Historia del Arte en la Universitat Jaume I de Castellón, accedió al cargo de director del Museo de Bellas Artes, quiso ampliar el rango de actividades del museo, convertirlo en un espacio cultural, si cabe, más vivo. Una de las actividades que decidió incluir fueron los ciclos de cine semanales, que han demostrado ser una propuesta que, efectivamente, congrega cada semana a un fiel y nutrido grupo de espectadores cinéfilos y cinéfilas en su salón de actos. Para ello tuvo la amabilidad de contar con Carlos Cuéllar y conmigo misma. Ambos impartimos clases sobre cine y, en mi caso, cultura visual, en la universidad, y nos dedicamos también a la investigación académica en estos temas.
2.- ¿Cuál fue el primer ciclo que elegisteis y por qué?
Carlos: La mujer fatal en el cine. Creo que pensamos que podía ser un buen inicio, dado el indudable atractivo que este tipo femenino ha ejercido siempre en el público cinematográfico.
Teresa: Pensamos tres ciclos en paralelo. Uno sobre la mujer fatal (la femme fatale) que nos permitió explorar las luces, las sombras, las contradicciones, las inconsistencias y la metamorfosis de un arquetipo que es constantemente mencionado cuando leemos o comentamos cine, y otros dos que dialogaban con el primero, y le daban una dimensión poliédrica: uno sobre Queer Horror y otro titulado La masculinidad felina. Hombres fatales en cine.
3.- Desde entonces, ¿cuántos ciclos habéis hecho y cómo decidís ese y no otro y cuál va a ser el próximo?
Carlos: A tres ciclos por año… creo que hemos realizado ya quince. Teresa y yo consensuamos todos los ciclos. Intercambiamos propuestas, una vez decididas compartimos posibles películas. Cuando tenemos los ciclos montados los proponemos al director del museo y esperamos su respuesta. En cuanto al próximo ciclo… ¡si lo adelanto ya no hay sorpresa!
Teresa: Hemos programado tres ciclos cada año, desde 2021. Comentamos opciones entre nosotros primero, decidimos tres ciclos que incluyen, habitualmente, ocho películas cada uno, y posteriormente trasladamos las propuestas a la dirección del museo. En ocasiones nos guiamos por ideas, comentarios o referencias a películas o temas que van surgiendo durante los debates de los ciclos anteriores y que procuramos tener en mente para más adelante. Además, no nos resulta complicado ponernos de acuerdo para pactar los temas y las películas que a cada cual nos apetece presentar.
4.- Actualmente, hemos visto uno dedicado a Fritz Lang. Como amantes del cine clásico y teniendo relación con los chavales jóvenes en clase, ¿Cómo ven el cine clásico o en blanco y negro? ¿Existe un rechazo por ser antiguo o hay gente realmente interesada en la maestría cuando le explicas de dónde viene eso o qué significa aquello otro?
Carlos: Supongo que no se puede generalizar. En el caso de mi alumnado, estudian 3º o 4º de grado, y yo les imparto las dos asignaturas troncales sobre Historia del Cine y otros Medios de Comunicación Audiovisual existentes en el grado de Historia del Arte.
Habrá estudiantes a quienes guste el Cine Clásico, a otros no, pero a casi todos les sorprende, salvo que su familia sea cinéfila y hayan consumido cine clásico desde su tierna infancia, por sana influencia del padre, de la madre o, incluso de su abuelo o abuela.
Yo creo que hay un sector que, al principio, siente cierto rechazo al cine en blanco y negro, especialmente si es anterior a los años 30 del siglo XX, pero pronto se percatan de que ese cine tan “antiguo” es la semilla de todo lo que se ha producido después, y con frecuencia fuente de inspiración del cine actual, incluso de algunos videoclips que tanto gustan consumir. Cuando son conscientes de ese tipo de conexión, de que en realidad no hay nada nuevo, solo lo parece (ser “original” significa volver a los “orígenes”) entonces empiezan a percibir el cine antiguo de otra manera, de un modo más respetuoso e, incluso, con verdadera admiración.
Teresa: Jamás me disculpo ante el alumnado (de primer curso, en mi caso) por proyectar un fragmento fílmico en blanco y negro o anterior al cine sonoro, y creo que eso ayuda a que lo procesen con relativa naturalidad. Sin atreverme a generalizar, diría que depende de la rama de conocimiento de la que procedan y de la sensibilidad y la curiosidad intrínseca que tengan, que difícilmente se pueda forzar. En cualquier caso, siempre hay un porcentaje de alumnado que reacciona favorablemente y “despierta” cuando se les descubre alguna joya de la Historia del cine, o cuando se les llama la atención sobre las particularidades de su lenguaje, que suele ser algo que no se han planteado que existe. El alumnado suele captar y agradecer, además, que las explicaciones tengan un punto de entusiasmo por nuestra parte (entusiasmo que, de base, siempre hay un par o tres de personas que comparten).
5.- Y respecto al público en general, vemos a gente muy interesada y otros que son muy entendidos, pero la mayoría salen realmente complacidos y satisfechos de lo que han visto y de las explicaciones que dais en las introducciones y posteriores charlas de las películas, ¿qué respuesta hay? ¿hay una interacción que hace atractiva esta experiencia para el público en general?
Carlos: Tenemos la fortuna de compartir el cine que amamos con un público cinéfilo y generoso. Supongo que la evidente calidad de las películas que proyectamos compensan las posibles deficiencias en mi discurso. Hablo de mis deficiencias, por supuesto, Teresa es una profesional tan brillante que ni sus presentaciones ni sus comentarios pueden provocar insatisfacción alguna. ¡Solo hay que ver el cariño que le demuestra el público!
Teresa: Tenemos la suerte de que el público que viene a los ciclos muestra una gran, amable y generosísima predisposición tanto a las películas que seleccionamos, como a los comentarios que desarrollamos a modo de introducción. Es un público abierto a géneros, épocas y autorías muy diversas, y que se muestra siempre abierto a comentar las películas una vez proyectadas. Debo apuntar como observación autocrítica que, habitualmente, queda poco tiempo para discutir las películas tras las proyecciones, pero afortunadamente las espectadoras y espectadores nos comentan que encuentran provechoso el tiempo invertido en contextualizarlas, pues a quienes les resultan desconocidas, les ayuda a ubicarlas mejor. En este sentido, además, yo misma aprendo de las presentaciones que lleva a cabo mi compañero Carlos.
6.- ¿Qué esperabais de esto? ¿Está cumpliendo las expectativas que teníais o lo hacéis simplemente por gusto propio?
Carlos: En mi caso han sobrepasado las expectativas. El público acudía incluso en los difíciles tiempos de la pandemia de Covid. Por otro lado, la libertad que ofrece este tipo de actividad me resulta tan satisfactoria como la docencia que imparto en la Universidad, incluso es más divertida. Como profesional, gano mi sustento como docente de Historia del Cine, pero te diría que también lo hago por gusto. Si no amase mi trabajo, me dedicaría a otra cosa.
Teresa: Empezamos, por lo menos en mi caso, sin expectativas, dado que no me había dedicado nunca a programar ciclos cinematográficos (todavía menos en un Museo nacional) y 2021 fue un año complicado para arrancar. Sin embargo, el público asistió fielmente desde el primer momento, incluso en tiempos de mascarillas y límites de aforo. Que hayamos podido dedicar casi dos ciclos enteros a Fritz Lang, por ejemplo, sin que haya decaído el número de espectadoras y espectadores, es algo que desde luego ha superado las expectativas que pudiera tener al principio.
7.- ¿Qué ciclos futuros están pasando por vuestra cabeza?
Carlos: Por mi parte, tantos ciclos que necesitaría vivir un par de siglos para realizarlos.
Teresa: Hay ideas que nos van viniendo de forma recurrente: géneros cinematográficos, nombres de directoras o directores, guionistas o épocas de la Historia del cine que van cristalizando en películas concretas, pero no tenemos (por lo menos en mi caso) una lista determinada en la cabeza.
8.- Directores como Christopher Nolan o Denis Villeneuve, actores como Christian Bale o Tom Hardy, actrices como Jessica Chastain o Olivia Colman, ¿cómo veis el cine actual? ¿Veis alguien que realmente será recordado en el futuro?
Carlos: Mi perspectiva actual es la del historiador del cine, no la del crítico cinematográfico. La crítica cinematográfica solo la practiqué en mi juventud y la abandoné a tiempo, así que con respecto a los profesionales actuales, aunque tenga mi opinión, prefiero que sea el tiempo quien decida.
En todo caso, no veo un futuro halagüeño para actores y actrices, ni siquiera para directores o directoras, en realidad para nadie, pues todo apunta a que en el plazo de tres o cuatro años será la I. A. la que produzca por encargo las películas de ficción narrativa que quiera ver el público, sin apenas gasto. ¿A qué se dedicarán entonces los profesionales del audiovisual?
Teresa: No me atrevería a trazar una panorámica sobre el cine actual, que es una categoría que tampoco sabría decir dónde empieza y dónde termina. Por otra parte, qué se recuerda y qué cae en el olvido (y por parte de quién) es algo azaroso, que no depende (o no solamente) estrictamente de las características de, pongamos por caso, una película concreta, sino del devenir histórico y cultural, de los intereses o los gustos de quienes deciden recuperarla, homenajearla, ponerla de moda o defenestrarla.
9.- ¿Cómo nació vuestra pasión por el cine?
Carlos: Mi infancia descubrió en el cine un universo paralelo que, con frecuencia, me hacía sentirme mucho mejor que en mi realidad cotidiana. Tuve la fortuna de nacer en el seno de una familia cinéfila… mi madre, mi padre, mis tíos, muchas de mis tías, mis primos y primas… nos reuníamos en ocasiones para ver juntos determinadas películas y así pasar el resto de la noche comentándolas. El cine se disfruta más si se comparte.
Teresa: En mi caso, estudiándolo. A diferencia de la literatura o del arte, no fue hasta que entré en la universidad como estudiante que me interesé por el cine.
10.- ¿Qué futuro le veis a esta iniciativa en particular y al mundo del cine en general?
Carlos: El futuro que decida el director del museo, por supuesto. La iniciativa fue institucional, yo solo contribuyo a ejecutarla. Con respecto al mundo del cine, si no hacemos nada por evitar el dominio de la I. A., veo un futuro que no me gusta, sinceramente, a menos a título particular.
Teresa: Lo segundo, de nuevo, considero que no tengo criterio para responderlo. En cuanto a esta iniciativa, imagino que dependerá de que continúe siendo viable para el museo, para nosotros mismos, y de que el público siga acudiendo.
11.- ¿Qué nombres, director, actor, actriz, guionista, director de fotografía…, os incita a ver una peli?
Carlos: Si el estímulo ha de ser un nombre, en mi caso, directores como Julia Ducournau, Álex de la Iglesia, Quentin Tarantino, Celine Sciamma o Clint Eastwood, si te refieres a los actuales. En cuanto a los intérpretes en activo hoy día, hay actores y actrices excelentes tan buenos como los del cine clásico o los del cine moderno, pero por lo general no es su presencia la que me invita a ver una película, pues hace ya mucho que desapareció el “Star-System”. Los intérpretes actuales no son mi cebo.
Teresa: En mi caso, en ocasiones se trata más de una sensibilidad concreta que se intuye ante un estreno cinematográfico, que de un nombre propio. O, por ejemplo, de alguna adaptación literaria que resulte particularmente interesante por las razones que sea. No obstante, acudo al cine si estrenan película Paula Ortiz, Jane Campion, David Fincher, Rodrigo Sorogoyen, Martin Scorsese, Todd Haynes, Robert Eggers… Mencionarlos resulta injusto porque, sin duda, no estoy siendo exhaustiva en este recuento precipitado.
12.- ¿Cuál es vuestro director, actor o actriz favoritos de siempre? Yo, si tengo que elegir, serían Billy Wilder, Cary Grant y Barbara Stanwyck.
Carlos: Me pones en un aprieto, te daría treinta nombres de cada, pero no quiero abusar. Entre mis directores favoritos están Jacques Tati, Maya Deren, Terence Fisher, Akira Kurosawa, Mario Bava, Alfred Hitchcock, Jean-Pierre Melville, Marcel Carné, Sergio Leone, Fritz Lang, F. W. Murnau, Carl T. Dreyer…
Mis actrices favoritas: Bette Davis, Margaret Rutheford, Brigitte Helm, Machiko Kyo, Marlene Dietrich y Jeanne Moreau.
Mis actores preferidos: Takashi Shimura, Peter Cushing, Boris Karloff, Alain Delon, Javier Bardem, José Luis López Vázquez y Michael Caine.
Teresa: De nuevo, no tengo una lista de directores o intérpretes favoritos/as, y realmente me resultaría todavía más complicado configurarla tras todos los ciclos que llevamos proyectados. Gracias a la tendencia de Carlos a seleccionar cine francés, por ejemplo, he descubierto obras maravillosas que desconocía. Partiendo de que cualquier selección será injusta y poco rigurosa, imagino que debería mencionar la rápida mordacidad de Lubistch o los Monty Python, el brillante ingenio, en todos los sentidos, de Billy Wilder, Fritz Lang o Hitchcock, la garra y la precisión de Bob Fosse, la poética de Murnau, la sensibilidad y la estética de Jane Campion, Luchino Visconti, James Ivory, Paula Ortiz… y, sin ir más lejos, creo que estoy dejando de lado, prácticamente, el cine negro (entendido en un sentido amplio) o el cine norteamericano de los setenta, que me resultan siempre tremendamente estimulantes. Por hacer referencia a una intérprete sin extenderme más, mencionaré a la añorada Maggie Smith.
13.- ¿Cuál es tu película favorita?
Carlos: No voy a contestarte, lo siento, tendría que darte al menos 50 títulos… y todos me gustarían por igual.
Teresa: De nuevo, esta pregunta podría tener muchas respuestas (tampoco podría seleccionar una sola novela o una única pintura). Sí puedo decir que la única película a la que le he dedicado una monografía académica es El piano, de Jane Campion (1993), y seguiría escogiéndola si tuviera que tomar esa decisión de nuevo. No puedo dejar de mencionar, no obstante, películas tan distintas como Ser o no ser (1942, Ernst Lubitsch), Muerte en Venecia (Luchino Visconti, 1971), Berlín occidente y Avanti! (Billy Wilder, 1948 y 1972) o La cinta blanca (Michael Haneke, 2009).
14.- La clave, Lluvia de estrellas, ¡Qué grande es el cine!, Cowboys de medianoche,…, siempre ha habido programas para cinéfilos en radio y tv, ¿sois seguidores o recomendáis alguno?
Carlos: Quizás por la generación a la que pertenezco, “La Clave” es el programa televisión que más echo de menos, sin duda alguna. Se emitía en tiempos en los que la gente era capaz de realizar debates de verdad, desde el respeto y el conocimiento de causa. Reconozco que “¡Qué grande es el cine!” y “¡Qué grande es el cine español!” dirigidos ambos por José Luis Garci hicieron mucho por divulgar el conocimiento cinematográfico en España, pero en mi humilde opinión el programa erraba con frecuencia en la elección de los contertulios y, en todo caso, se empeñaban en proyectar todas las películas dobladas al castellano, lo que supone una aberración absoluta.
Aparte de “La Clave” (que no era un programa de cine propiamente dicho, pero que seleccionaba por lo general estupendas películas vinculadas al tema de posterior debate) también añoro “Cine Club”, que también emitía la segunda cadena de TVE los jueves por la noche y supuso un verdadero descubrimiento de buen cine, clásico y moderno, en su día.
Teresa: Sigo Días de Cine, que se emite en RTVE desde 1991, y más recientemente pódcasts como Todopoderosos, que hibrida con cierta frecuencia literatura y cine, Notas a pie de página, que hace lo propio incluyendo también música clásica, o Cowboys de medianoche. Probablemente me dejo alguno en el tintero, pero estos son los que consigo recordar ahora mismo.
15.- Mis circunstancias personales me han llevado a ser uno más de los fieles asistentes a vuestras propuestas, ¿cómo veis el futuro? ¿Creéis que puede convertirse en un mundo de coleccionistas y de gente mayor cómo ha pasado con mucha parte del arte o veis que las nuevas generaciones van a mantener viva la experiencia que supuso para nosotros ir al cine?
Carlos: Por mi experiencia como docente universitario, creo que las nuevas generaciones serán cinéfilas en la medida en que se les dé la oportunidad de conocer el cine en las condiciones técnicas adecuadas. En ese sentido, Internet permite acceder a prácticamente todo tipo de filmes. Por desgracia no siempre se respeta la duración, el formato, el montaje o el sonido original, A veces se cuelgan copias en pésimo estado, pero ese peligro está en todo el material que la Web expone, sea del tipo que sea. Pienso que las clases en la universidad y los ciclos de cine como los que Teresa y yo impartimos pueden ser una buena manera de estimular al público y convertir a los neófitos en cinéfilos empedernidos.
Teresa: De nuevo, no tengo una respuesta para el futuro. No estoy segura (afortunadamente) de que el arte solamente sea atendido por gente mayor (donde sea que pongamos esa línea divisoria). Como todos los tiempos, el nuestro es contradictorio: mientras la atención de las llamadas nuevas generaciones decrece, aquellas películas a las que acuden ostentan duraciones paradójicamente largas y, frecuentemente, lógicas bastante repetitivas. Quiero pensar que, del mismo modo que la radio no hizo desaparecer a los periódicos, ni la televisión terminó con la radio, el cine va buscando caminos para metamorfosearse, continuar con vida y permear en distintas generaciones.
Muchas gracias por atendernos y por seguir manteniendo la llama del séptimo arte encendida. Os dejo las últimas palabras para que digáis lo que queráis e invitéis a la gente a asistir a estos ciclos.
Carlos: Gracias a ti por esta entrevista y, sobre todo, por tu constante presencia en el público. A la gente que ya conoce nuestros ciclos les diría que es un honor compartirlos con ellos. A quienes todavía no nos conocen, les invitaría a que se dejaran sorprender con nuestras propuestas. Llevamos cinco años creando adicción con una “droga” que no solo no perjudica sino que hace mucho más agradable la vida.
Teresa: Gracias a ti por contribuir a los ciclos no solamente como público, sino también y muy amablemente a través de esta entrevista. Hago extensivo, desde luego, el agradecimiento a quienes nos acompañan cada semana y a mi compañero de ciclos, que tiene buena parte de mérito del enganche con nuestras espectadoras y espectadores.
Y hasta aquí la amable respuesta de 2 entusiastas del cine que, con su sabiduría, intentan transmitir su amor por el séptimo arte a los que nos consideramos meros aficionados. Muchas gracias y nos vemos en el siguiente ciclo.




















0 comentarios