Lo primero que llama la atención al ver esta imagen, es el sendero
pedregoso que conduce hacia la mina del yo. Un lugar, en el que
muchos comenzamos a trabajar más bien pronto. Todo despertar
es interno, por eso este hombre se ve a sí mismo llegando a la luz del misterio.

En esa cueva que es el corazón, vemos que está ella. De lo que se deduce
que es necesario el amor, para abrazar el conjunto universal, el pack completo.
Aunque parece que no están muy de acuerdo en esto.

También hay luz al final de ese sendero. Es un camino largo dado a la transformación.
Seguramente, nuestra verdadera misión en esta vida. Un propósito que no entiende
de domingos, ni festividades.

Quiero decir, si vas a crear, vas a hacerlo trabajando dieciséis horas al día
en una mina de carbón, o en una habitación con tres críos mientras estás
desocupado. Vas a crear, aunque te falte parte de tu mente y de tu cuerpo.

Crearás ciego, loco, mutilado. Con un gato trepando por tu espalda mientras
la ciudad entera tiembla con terremotos, bombardeos, inundaciones y fuego.

Querido. Aire y luz y tiempo y espacio no tienen nada que ver con esto. Es la vida
en la frontera, que no espera. Y has nacido ya subido a ese tren.

Para el amor no hay cielo, sólo este día; Esos túneles largos que se atraviesan
con jadeo y asfixia, las paredes sin ojos, el eco que resuena de alguna voz oculta
y sin sentido.

Y cuando un astro rompa sus cadenas y lo veas zigzaguear loco, y perderse,
no por ello la ley soltará sus garfios. Ese encuentro es a oscuras, y en su abrazo
ceñirás el recuerdo de aquella orfandad, de aquella muerte.

 

 

 

by: Angel

by: Angel

Melómano desde antes de nacer, me divierto traduciendo canciones y poesía. Me gusta escribir. Soy un eterno aprendiz y bebo de casi todos estilos musicales, pero con el buen rock alternativo me derrito.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Últimas entradas

Últimos comentarios

Te puede interesar

Merodeando a los invasores de cuerpos

Merodeando a los invasores de cuerpos

Si no tenemos bastante con el gusano conquistador, ese animal sin ojos que nos hace despertar a una ciencia del dolor como única sabiduría posible; asesorando como pago a mucho cómodo, (como el emperador de Gladiator), tenemos a los invasores de cuerpos. Esos que...

merodeando al sufrimiento

merodeando al sufrimiento

El sufrimiento es relativo. No por su intensidad —que es desconocida para los demás, pero no para uno mismo— sino porque depende de la tolerancia al dolor de cada cual. Todos conocemos nuestro dolor, porque seguramente es el único momento de nuestras vidas en el que...

El Gato Negro – Edgar Allan Poe

El Gato Negro – Edgar Allan Poe

Aunque sea el más escandaloso, y, sin embargo, más sencillo relato que estoy a punto de escribir, no pretendo ni solicito opinión. Loco de hecho estaría si lo esperase en el caso de que mis propios sentidos rechazaran su propia convicción. Mas loco no estoy —y con...

Merodeando a la realidad

Merodeando a la realidad

La realidad es un espacio abierto atravesado por el presente, el pasado y el futuro, en el que confluyen distintas tensiones, algunas de las cuales pinchan el glucocálix de la conciencia, y ese no decir necesario que tiende a disolverse en el olvido, pasa a formar...

Merodeando a la cárcel de fuera

Merodeando a la cárcel de fuera

Es inverosímil que pueda escribir estas palabras merodeando a la cárcel de fuera, ese lugar al margen de la sociedad que no entiende de patrias y descansa en el abismo repleto de sondas buscando a Dios y al misterio de la vida con más empeño que los que malviven...