Un viernes desapacible en Sevilla, con intervalos de lluvia, imagino que fue el freno para que la coqueta Sala Even no sufriese un lleno absoluto, ya que sólo unas sesenta personas se dieron cita para rendir pleitesía a una de las bandas originarias de la New Wave of British Heavy Metal, unas Girlschool que llevan más de cuarenta años enarbolando la bandera del rock con tintes de punk y heavy metal y que siguen ofreciendo un “show” interesante, estribillos coreables y una buena actitud sobre las tablas aun con el paso de los inviernos desde esa gira del “Overkill” de Mötorhead en 1979 donde consiguieron un estatus que siguen manteniendo.

Y hablando de Lemmy Kilmister, a la que la vocalista Kim Mc Auliffe mencionó en varias ocasiones, los encargados de “abrir fuego” eran los barceloneses Mean Machine, un potente trío de clara influencia de Mötorhead que practican un hard rock con tintes punk y que en sus cincuenta minutos de actuación dejaron buenas sensaciones y unas enormes ganas de agradar aunque el sonido no les acompañó del todo. Seguro que en próximas ocasiones tendremos más tiempo para deternernos más a fondo en su interesante proyecto.

Pero la noche estaba dedicada a estas leyendas del rock, de las que quedan como originales su baterista Denise Dufort y la antes mencionada Mc Auliffe que además es la guitarra rítmica, con una preciosa Gibson Les Paul de tono lila (que nunca antes habíamos visto). Les acompañan Jackie “Jax” Chambers como guitarra principal desde 1999 y Tracey Lamb al bajo, quien ya estuvo en el grupo entre 1987 y el 2000.

Unas veteranas con doce discos de estudio aunque el repertorio se centró en sus grandes temas de los ochenta; canciones de menos de tres minutos, rápidas, con estribillos fáciles de cantar y seguir, donde se comprobó que Mc Auliffe no ha perdido ese timbre de voz rockero “aguardentoso” y que la formación sigue con fuerza y brío en el escenario, contagiando al público en la escasa hora y cuarto de actuación, que comenzaba con cuatro clásicos como “Demolition boys”. “C´mon let´s go”, “The hunter” y “Not for sale” de sus dos primeros discos “Demolition” y “Hit and run”. Y con “Guilty is a sin” llegó la primera broma de Mc Auliffe al decir que iban a interpretar un tema de este siglo, ya que pertenece a su último trabajo, de nombre homónimo y fechado en 2015, tras el que siguieron con “Action” del “Take a bite” (1988) y una vuelta a sus inicios con “Hit and run”, “Future flash” y “Screaming blue murder” de su tercer álbum con mismo título y vuelta al “Demolition” y “Hit and run” con “Kick it down” y “Nothing to lose”, volviendo al presente con “Take it like a band” del “Guilty is a sin” aunque por poco tiempo al regresar al “Hit and run” con la celebrada “Watch your step”, donde se permitieron una pequeña “jam session” a mitad de canción. “Take it all away” dejaba paso a uno de sus temas más conocidos como “Race with the devil” (ambas del “Demolition”) y su estupendo “riff”, tan increible como el de “Emergency”, con “Bomber” entre medias. Y con apenas unos segundos de descanso nos regalaban como bis una versión “cañera” del “Tush”, que aunque aparecía en el “Hit and run” popularizaron los ZZ Top y que sirvió de colofón a una noche de esas que cuando grupos como Girlschool falten se echaran de menos por la capital hispalense. Y es que no todos los días un pedazo de la historia de la música pasa cerca de tu ciudad, tu provincia o tu país aunque muchos prefieran gastar mucho más dinero en el último invento de las discográficas, tan fáciles de encumbrar como de olvidar.

 

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