Crónica de Batushka + Noctem en Madrid, Sala Caracol, 23/09/2018

Publicado el 01/10/2018 | por David Galeote | Noticias

El domingo 23 de Septiembre terminaba un fin de semana intenso en cuanto a música se refiere acudiendo a la sala Caracol gracias a que por fin el grupo polaco Batushka llegaba a España de la mano de Resurrectionfest con dos conciertos en Barcelona y Madrid, consiguiendo el completo en ambos. Y como aliciente estaba el poder disfrutar de los valencianos Noctem como teloneros.

Eran las 8 de la tarde cuando pudimos entrar en una redecorada Caracol y cogíamos posiciones para disfrutar del espectáculo visual que ambas bandas ofrecen en sus actuaciones. 45 minutos de espera con aparición del fastidioso telón de la sala que unos minutos antes del inicio del concierto, hizo su aparición para ocultarnos los preparativos previos al concierto. Mientras todavía no podíamos ver nada, comenzó a sonar “Pactum With The Indomitable Darkness” apareciendo el ahora cuarteto Noctem, que siguió con su descarga de rabia con “Eidolon” y “Cycles Of Tyranny”, sonando contundentemente a pesar del cansancio que debería de tener el grupo con 3 conciertos en 24 horas, ya que el sábado después de telonear a los polacos en Barcelona, viajaron a Valencia para cerrar el Metal Infernus y el domingo estaban tocando frente a nosotros en Madrid. Cada miembro del grupo se dejaba la vida en cada tema sin un respiro, demostrando el acierto de la elección como acompañantes de estos conciertos. Siguienron cayendo los temas “Absu Dethroned”, “The Dark One”  y “The Submission Discipline”, y después de agradecer a la promotora el contar con ellos para estas fechas y a los que nos congregamos frente a ellos se despidieron con  “Through The Black Temples Of Disaster. 45 minutos de actuación donde demostraron el buen nivel que tienen y que en este país también podemos disfrutar de magnificas bandas de metal extremo nacionales.

Otra vez el telón para tapar el escenario y mientras iban montando las cosas para el siguiente concierto, nos amenizaban con la variedad musical con la que se caracteriza en la Caracol y que sorprende al que va por primera vez por escuchar estilos musicales que nada tiene que ver con el concierto de esa noche. Pero valió la pena la espera ya que cuando nos dejaron ver el escenario, nos habían trasladado a la cabecera de una iglesia con una tela de fondo representando un retablo decorado con imágenes diversas, una batería oculta tras un biombo trasparente y varias estructuras con múltiples velas que escoltaban un pequeño altar en la parte delantera. Y mientras sonaba una larga introducción musical de voces, fueron apareciendo en procesión los miembros del grupo ataviados con sus túnicas, descalzos y sin pronunciar ni una palabra. La sala guardaba un respetuoso silencio observando pacientemente la fase previa del concierto y cuando ya todas las velas estaban encendidas, comenzó la “Liturgia” tal como da título a su único disco. Los 8 miembros del grupo (cantante, 2 guitarras, bajo, batería y 3 coros) ocultos en máscaras y estáticos durante la mayoría del concierto fueron interpretando los 8 cortes en los que se compone el disco sin uso de música pregrabada y dando una lección a los que abusan de ello. “Yekteniya I: Ochishcheniye” arranco una gran ovación seguida inmediatamente de “Yekteniya II: Blagosloveniye” repitiéndose la ovación con la conocida “Yekteniya III: Premudrost” y las palmas que suele acompañar el público en la intro. Siguiendo el orden del disco les llegó el turno a “Yekteniya IV: Milost”, “Yekteniya V: Svyatyy Vkhod”, “Yekteniya VI: Upovane” ganandose elogios cada vez que terminaban un tema, ya que se exigía silencio entre el público mientras la banda tocaba. Los temas finales “Yekteniya VII: Istina” y “Yekteniya VIII: Spaseniye” cerraron una soberbia actuación de la banda que fue dejando el escenario de la misma manera que entraron, en procesión y sin articular una sola palabra, y dejando al público con ganas de tres conciertos más como el que pudimos disfrutar esa noche, y deseando que vuelvan en breve para volver a verlos en sala, ya que al aire libre se pierde el magnífico ambiente que llegan a generar.

Sobre el autor

Especie protegida que responde al olor del lúpulo fermentado, navega entre la música clásica y el metal extremo, para amargura de sus sufridos vecinos.

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