“Cumbres Borrascosas” es uno de los grandes clásicos de la literatura victoriana. Novela romántica que ha aportado múltiples adaptaciones siendo las más destacadas la de William Wyler del 39 y la noventera de Peter Kominsky, con Ralph Fiennes y Juliette Binoche, entre las más fieles y la mexicana de Buñuel “Abismos de pasión” entre las libres.

Un drama amoroso donde impera lo tortuoso, cruel e imposible. Una relación tóxica abocada al fracaso y la tragedia pues los personajes apenas tienen capacidad de elección, dominados por el entorno hostil y sus sentimientos por encima de la razón, tanto en los principales como en los secundarios (no solo en Heathtcliff y Catherine).
En esta nueva versión se moderniza la historia, aportando nuevos personajes, eliminando otros, con situaciones que no se entienden bien como la no inclusión del hermano de Kathy para cambiar la perspectiva moral del padre. Propuestas que no mejoran el original y cuya única idea imaginamos que será centrarse en el cuarteto principal y sus despiadados romances.
Sin embargo, además de profundidad psicológica a esta nueva versión le falta la crueldad que mantiene la novela y los dos precedentes cinematográficos antes citados, incluso varios de los caracteres tienen aspectos positivos cunado una de las mejores aportaciones del libro de Emily Brönte es que todos son villanos de una forma u otra, salvo el progenitor, por lo que Emerald Fennell toma partido, sobre todo por Catherine y su marido.
Algo que ya había aportado en sus dos filmes precedentes. La sobrevalorada “Una chica prometedora” y la mejor “Saltburn”. Dos películas de atmósfera malsana y que en ese aspecto coincide con esta aunque el resultado final no termina de convencer pues técnicamente es irreprochable, con múltiples filtros en la fotografía, bello reparto, secuencias manieristas y un ritmo que en más de un momento parece de anuncio de colonia.
Y como colofón tener de pareja a Margot Robbie y Jacob Elordi y que no tengan química parece imperdonable, más si pensamos en los intérpretes de las mejores versiones o en Julie Christie y Alan Bates o Carey Mulligan y Mathias Schnonaerts en las adaptaciones de “Lejos del mundanal ruido” (tanto en la de John Schlesinger como en la Thomas Vintenberg), obra con la que guarda bastantes paralelismos.
En definitiva, un “Cumbres Borrascosas” que amaga pero no golpea (ejemplificado en la faceta sexual, más explicita en esta pero sin mostrar nada, lo que acrecienta la falta de química entre los protagonistas), donde se agradece retomar obras maestras del pasado aunque al final quede lejos de lo mejor filmado con anterioridad.



















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