“Pon esa música de nuevo, son un montón de recuerdos…” rezaba una vieja canción de Barricada que como la gran mayoría de las composiciones de los añorados navarros encierran grandes verdades. Reminiscencias de momentos arraigados en acordes que sobrevolaban mi cabeza en el justo instante que The Buzzos tomaban para si y en nombre del Rock and Roll duradero e incombustible el escenario de la portuense Sala Milwaukee que presentaba la entrada habitual a pesar de tratarse de un sábado y tener frente a frente una de las mejores bandas estatales cuando hablamos de esa manera de entender el Rock que se diversifica desde los ritmos más correosos del Rock de alto octanaje que nos ofrecieron los países escandinavos a final del siglo pasado y comienzos de este y la manifestación peligrosa del Hard Rock de aquel tramo que cerró los ochenta e inauguró los noventa.

The Buzzos con ya dos décadas y media de carretera y canciones a sus espaldas andan presentando su reciente disco, “Survival”, un perfecto ejemplo -otro más- de por qué cualquier halago que se transmite a la banda es merecido aunque luego la maldita providencia del Rock and Roll se empeñe en tratar de manera injusta a sus más cualificados representantes. Pero centrémonos en esta noche en la que la Sala Milwaukee reprodujo un sonido fenomenal -me atrevería a decir que de los mejores en mucho tiempo- que engrandeció aún más el show de The Buzzos que abrían el concierto con “Mad city” la misma canción que hace lo propio en su último disco y sus guiños a The Cult. Perros viejos del negocio pero no por ello asentados en una frágil poltrona de finos hilos en la que tratan de mantenerse más de una fingida pseudo estrella del Rock, The Buzzos se lanzan a por todas con la consigna de ganar a todos los asistentes para la causa si aún había alguien que no haya entregado las armas ante los extremeños.
The Buzzos suenan en directo sólidos, potentes, su acepción del Rock Duro se crea a partir de unas guitarras poderosas, una base rítmica que no permite fisuras y una voz que canaliza todo ello aportando la necesaria dosis de chulería que esta música a la que profesamos devoción requiere. Repasan como mandan los cánones temas de “Survival” que da nombre al Tour. Nos entregan en bandeja canciones como “Pretty face”, “Storm inside my brain”, “Tonight” o mi canción preferida del disco que en directo suena grandiosa, “Summer’s almost gone” con esa combinación de Aerosmith, Guns n Roses -¿acaso estos no deben más de una a los primeros?- y ese toque sureño que le añaden. Y es que en The Buzzos encontramos esas influencias citadas junto a la de gente como Junkyard, los Faster Pussycat más “ariscos” y el lado más rockero de The Hellacopters o Backyard Babies con reflejos de la mala hostia que promulga la debida actitud punk que también marida su sonido.
Por supuesto hubo tiempo para los clásicos de la banda, canciones inmortalizadas para todos aquellos que llevamos tiempo siguiendo su rastro y un recuerdo a Robe Iniesta. The Buzzos entregan su alma desnuda de Rock and Roll a todos aquellos que se entregan a su frenética ceremonia eléctrica sin contar el número de acólitos que les devuelven, cómo pasó esta noche, una fe ciega en las guitarras eléctricas y un agradecimiento constante por volver a construir un nuevo recuerdo en todos y cada uno de los que nos dimos cita este sábado noche en la Sala Milwaukee, que como bien cantaba Sir Elton John, “Saturday’s night is alright for fighting”. Reincido, si estuviste esta noche, agrega una muesca más a la ajada culata del revólver de tus recuerdos, pero que sea de esas que se ven bien. Si no estuviste, no pierdas las próxima oportunidad.



