Análisis con SPOILERS de la Séptima temporada de Juego de Tronos

Publicado el 31/08/2017 | por Luis Cifer | Cine, Noticias
Valoración
70

Apresurada y previsible pero todavía fascinante.

Sí, con SPOILERS. Lo pone en el título de la entrada y lo acabo de poner con letras bien grandes y en negrita. Al contrario de los análisis de la quinta y la sexta temporadas, este texto destripa sin piedad la séptima temporada. Me dicen que hay personas que no siguen Juego de Tronos, supongo que entonces este texto les sonara a Alto Valyrio, allá ellos. Al lío:

Esta séptima temporada ha supuesto un paso decisivo hacia el inevitable final. Las tramas han confluido y los personajes que llevaban temporadas separados (algunos desde la primera) se han vuelto a encontrar. Parece que hay prisa. Los viajes que antes duraban temporadas enteras se ventilan ahora en vertiginosas elipsis. Hay quien dice que han instalado trenes de alta velocidad en los siete reinos. Personalmente lo entiendo como licencias narrativas destinadas a hacer la trama más llevadera. Cierto que antes los viajes eran eternos y durante dichos viajes los personajes forjaban alianzas y enemistades, charlaban entre sí (en diálogos a veces geniales) y evolucionaban transformándose en algo muy distinto a lo que eran entes de iniciar su diáspora. Sirva como ejemplo Arya, quien ha pasado de ser una ingenua joven a una fría asesina sin rostro. Realmente Juego de Tronos se podría ver como una road movie medieval con toques de culebrón de toda la vida (tipo Dinastía con incestos e hijos secretos incluidos) y algo de magia. Pero todo toca a su fin. Ya no hay tiempo para que los personajes sigan evolucionando, todo eso ya pasó. Ahora tocaba ver de una vez a Daenerys y sus dragones en acción. Ese final del cuarto episodio con cientos de soldados literalmente socarrados era algo que estábamos esperando. Ya vale de juegos. Ha llegado la hora de enseñar los dientes y echar fuego por las fauces. Pero cuidado, que los Lannister no son tontos ni están acabados. Que Cersei está más para allá que para acá es algo que ya todos sabíamos. La crueldad y la astucia de la mayor asesina de los siete reinos es algo que nunca debemos poner en duda. El plan, aparentemente infalibe, de Tyrion se vino abajo en episodio y medio. La flota de los hermanos Greyjoy fue destruida por su tío Euron Greyjoy (gran personaje) y Altojardín fue tomado sin demasiado esfuerzo por los Lannister, quienes dejaron casi indefenso su hogar Casterly para que fuera tomado por los inmaculados y quedaran allí atrapados al ser su flota arrasada por, una vez más, Euron Greyjoy. Curioso el caso de Euron Greyjoy, apenas ha salido en las temporadas previas y en esta séptima se ha revelado como una pieza clave en este ajedrez. El tipo lo vale. Es ruin, mezquino y sin una pizca de honor, el típico personaje que nos podría dar muchas alegrías. Está por ver si finalmente Cersei accede a casarse con él en pago a los servicios prestados y, algo que a él parece interesarle mucho más, consumar el matrimonio. Todos los planes que ha desbaratado Euron Greyjoy han minado la confianza que Daenerys tenía depositada en Tyrion Lannister. Ojito con la madre de los dragones que está dando visos de cierta crueldad propia de los Targaryen, algo que Tyrion no parece capaz de apaciguar.

El invierno ha llegado y resulta innegable a estas alturas que la pareja protagonista va escasa de carisma a pesar de haber sido aclamados como reyes por sus pueblos. Jon Snow siempre se salva por los pelos cuando alguien viene a rescatarle o, simplemente, se muere. Y luego le vuelven a salvar. Mientras, Daennerys se lo piensa todo demasiado, 7 temporadas para verla usar a sus dragones me parecen una eternidad.  Admito que la historia de amor entre tía y sobrino ha ido demasiado rápido, hay prisa, como casi todo en esta temporada. Al fin se conocen y rápidamente unen sus destinos. Por cierto, esas ancestrales pinturas rupestres tipo Altamira con unos caminantes blancos perfectamente definidos me parecieron una chapuza. Pero lo realmente interesante de Juego de tronos y lo que la eleva sobre el resto de series de poniente, más allá de sus fastuosos escenarios y sus efectos CGI, son sus secundarios. Mucho más jugosos y con más aristas que sus sosos protagonistas. Ahí han estado sir Davos Seaworth, Varys, Olenna Tyrell (gran venganza la suya), Baelish o Tormund. Concretamente, el pelirrojo salvaje Tormund nos ha ofrecido el mejor diálogo de la temporada:

-¿Qué hacéis en el norte para que no se os hielen las pelotas?

-Andar va bien, luchar es mejor, follar es lo mejor.

-Pues no hay muchas mujeres por aquí.

– Nos apañamos con lo que podemos.

Impagable. Esta temporada, al confluir en ella personajes y tramas, nos ha proporcionado encuentros un tanto gélidos (el de los hermanos Stark en Invernalia) y otros de lo más jugosos como los del grupo compuesto por los 7 magníficos que se adentran en el muro. Puede que la idea de secuestrar un muerto viviente para llevarlo ante Cersei fuera a todas luces una completa idiotez, pero nos proporcionó el mejor episodio de la temporada. Acepto que su resolución fue tramposa (los tiempos no cuadran) y que los guionistas solamente se acuerdan del tío Benjen para salvamentos in extremis, pero el episodio fue de infarto. Sigo pensando que todo era un plan perfectamente orquestado por el rey de la noche para hacerse con un dragón. Ese enorme ojo azul, todos sabíamos que iba a ser azul, que sirve de final al episodio sexto nos anunciaba el final de la temporada. Por fin los muertos derribarían el muro. El Apocalipsis va a llegar, como decía Fernando Arrabal. Esta vez es cierto. La identidad del misterioso rey de la noche (personaje que no aparece en los libros) es algo que Weiss y Benioff (los amos del cotarro) nos deben y espero que expliquen en los 6 episodios que restan. Recordemos que el rey de la noche va montado sobre un dragón, algo que solamente puede hacer un Targaryen. ¿Tendremos otra frase del estilo “Luke, yo soy tu padre”? Quedaría algo así: Jon, yo soy tu padre, juntos dominaremos este gélido invierno. Sería un poco previsible, pero ese personaje está ahí por algo y debe tener alguna conexión con los protagonistas. No me creo que fuera un comerciante de pieles de Essos que simplemente pasaba por allí y fue convertido por los hijos del bosque. Otros personajes que, por ahora, han quedado muy desdibujados y merecen un debido tratamiento dada su importancia en la trama. Seguro que Bran Stark nos ilustrará a su debido tiempo y sin spoilear nada.

 

Hasta Cersei parece creer en esta inminente amenaza proveniente de más allá del muro, parece. La mayor arpía de los siete reinos siempre tiene un plan B, da igual que se quede más sola que la una. Ella reinará aunque sea sobre un montón de cadáveres cubiertos de cenizas. No sabemos cómo acabó el diálogo entre Tyrion y Cersei más allá del descubrimiento del embarazo de ésta. Quien sabe, quizás Cersei ha envenenado con el largo adiós la copa de la cual ansiosamente bebe Thirion tras pensar que La montaña iba a acabar con él. Copa que Tyrion rellena y ofrece a su hermana, pero ella no bebe. Personalmente, si yo hubiera sido guionista, hubiera hecho que Cersei mandara a La montaña acabar con Tyrion de una forma horrible. Soy así. Y con Jaime también. Me gustan los giros de guión que tenía antaño esta serie. Además, el matarreyes ha pasado de ser un auténtico hijoputa a un blandengue de lo más sensato excepto cuando se cree San Jorge. También Cersei parece estarse ablandando dejando vivir a sus hermanos. Ello nos lleva a pensar que la serie ha perdido esa capacidad de sorprender, ya no hay muertes sorpresivas de personajes fundamentales. Lo hecho de menos. Únicamente nos intentaron engañar con lo de Baelish (Meñique), en mi caso no coló, un personaje que nos ha dado grandes momentos como el diálogo con Varys como aquel del caos como una escalera. Por su parte, Theon Greyjoy (un personaje que todavía nadie sabe qué pinta en todo esto) se convierte finalmente en lo que siempre ha querido ser, todo ello tomando como ejemplo a Jon Snow. La verdad por delante, aunque te cueste la muerte. Mejor morir de pie que vivir siempre de rodillas o algo así creo que decía el Che. Se acabó lo de esconderse. Tampoco olvidemos la fascinación de Bronn por la hija de Ellaria, actualmente presa en las mazmorras y víctima del largo adiós que su madre ya usó con la hija de Cersei. La venganza es un plato que se sirve frío. No sería de extrañar que estos dos personajes se volvieran a cruzar antes del fatídico final de la muchacha. Nos quedan todavía muchas tramas por rematar y muchos cabos sueltos.

En definitiva, esta séptima temporada ha perdido esa capacidad de sorprender pero todavía fascina. Su impecable factura técnica sigue intacta y las dosis de emoción siguen estando muy por encima de la media. Se ha vuelto conservadora en busca de un final que, recemos, no sea demasiado previsible. Esperemos que todavía nos queden (desagradables) sorpresas.

Por cierto, me dicen que todavía hay quien ve esta serie doblada al castellano. Tal cosa es un crimen. Dracarys para ellos.

 

Sobre el autor

Luis Cifer, nació en la ciudad del viento en el seno de una familia de joteros aunque nunca le interesó la Jota. Se dice que siempre viste negro, que Luis no es su nombre real, que no duerme apenas y que no sabe leer la hora. Otros dicen que tiene un trabajo decente e incluso que es padre de familia, pero no hay nada confirmado. También se le puede encontrar en su blog de cine.

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