Juego de Tronos – Un repaso a la quinta temporada

Publicado el 16/06/2015 | por Luis Cifer | Cine, Opinión
Valoración
75

Tras el final de la quinta temporada de Juego de tronos analizamos la serie de HBO basada en los libros de George R.R. Martin.

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Escribo estas líneas todavía bajo el shock provocado por el final de la quinta temporada de Juego de Tronos. Vamos a intentar analizar esta gran serie sin demasiados spoilers.

 De todos es conocido que la serie del canal por cable y satélite norteamericana HBO adapta la serie de novelas Canción de Fuego y hielo de George R.R. Martin. Como viene siendo habitual, muchos opinan que el libro supera a la adaptación, no puedo opinar sobre ello, no me he leído los libros, mea culpa. Sin embargo, no podemos negarle a la HBO el gran mérito de ofrecer un producto cuidado hasta el más mínimo detalle. Tampoco hemos de olvidar que las variaciones de la serie respecto a los libros hacen que ambas tengan vida propia. Martin ha sido lo suficientemente hábil como para dejar que la serie alcance a los libros. A falta de la esperada publicación del sexto libro, nadie sabe por dónde van a ir los tiros.

 No sólo tiene una factura técnica de lujo sino que goza de una trama compleja y adictiva. Para algunos no es más que un culebrón medieval aderezado con los toques justos de brujería, sexo y violencia. Sin embargo, se puede decir que es fiel reflejo de las miserias del alma humana.

 El universo creado por Martin recuerda irremediablemente a la Europa Medieval.  Mucho antes de las imperfectas democracias parlamentarias actuales los señores feudales gobernaban a fuego y hierro. La lucha por ostentar el Trono de Hierro entre los Lannister, los Stark, los Targaryen y los Baratheon no son más que traslaciones de las guerras medievales entre distintas casas de nobles. Concretamente, hay ciertas similitudes con la llamada Guerra de las Dos Rosas entre la casa Lancaster y la casa York por el trono de Inglaterra a mediados del siglo XV. Tras 30 años de guerra civil el trono fue para la casa Tudor. Incluso la endogamía y el incesto presentes en la serie no estarían muy alejadas de ciertas costumbres de las casas reales europeas, como los Habsburgo o los Borbones, tan dadas ellas a los matrimonios de conveniencia entre parientes. La consanguinidad podría explicar las taras físicas de algunos personajes como Tyrion. También se podrían trazar similitudes entre el muro de la serie y el muro levantado por el emperador romano Adriano en el siglo II D.C. para proteger Britania de las tribus salvajes de los pictos que vivían al norte del muro. Incluso la gran muralla china levantada para proteger China de los mongoles se podría ver como un antecedente. Por cierto, ambos muros fracasaron en su intento y fueron traspasados por las huestes que estaban destinados a contener.

 Las intrigas palaciegas por el poder, los engaños, las traiciones y las venganzas no son nada nuevo pero  George R.R. Martin las eleva a nuevas cotas de emoción. Hay que añadir que los diálogos son excelentes, ciertos pasajes de diálogo son de los más inteligentes y sutiles que se ha visto en una serie de televisión en muchísimo tiempo. Los personajes están perfectamente definidos, resultan totalmente creíbles a pesar del elemento fantástico (cada vez más presente en las tramas) y, algo fundamental, evolucionan. Todo cambia en un mundo en constante movimiento.

  Lo peor de la condición humana está perfectamente reflejado en la serie. Valga como ejemplo una escena en la que los soldados de una fortaleza son sitiados por el enemigo y éste les promete perdonarles la vida a cambio de la rendición. En un primer momento el oficial al mando rechaza el ofrecimiento y empieza a soltar una arenga sobre morir con honor. Abruptamente es asesinado de un golpe en la cabeza por sus subordinados quienes deciden probar suerte rindiéndose. No ven honor en morir, prefieren vivir. De poco les va a servir, la promesa de perdonares la vida resulta ser falsa y tienen una muerte espantosa. Por difícil de creer que nos resulte, la vida es tremendamente cruel y no entiende de justicia. El invierno se acerca, amigos, pero realmente lleva toda la vida instalado en el corazón de los seres humanos.
Juego de tronos caminantesPor cierto, no creo que la serie sea machista ni haga apología de la violencia contra las mujeres. Simplemente retrata una sociedad machista, misógina y violenta. Tanto hombres como mujeres son víctimas y verdugos en las distintas tramas. La serie muestra violencia contra las mujeres debido a que históricamente han sido el sexo débil (al menos físicamente) y han sufrido agresiones de todo tipo. Ni los libros ni la serie  defienden la violencia contra las mujeres. Sólo muestran en un contexto fantástico una realidad que lleva instalada en nuestra sociedad cientos de años.

 Reconozco que a mí me costó entrar en ese mundo imaginario con no pocas reminiscencias de nuestra historia. El primer episodio me dejó un poco frío y confuso. Intentar presentar a tantos personajes de tantos reinos en apenas 50 minutos no era tarea fácil y el primer episodio les quedó un poco apresurado. Por suerte, la cosa pronto se estabiliza, los nombres de las casas reales nos empiezan a sonar y nos vamos familiarizando con el complejo mundo creado por George R. R. Martin. A lo largo de sus cinco temporadas hemos gozado de momentos y diálogos antológicos. Me viene a la mente el inolvidable final de episodio noveno de la primera temporada. La estructura de cada temporada se ordena de manera que parece que los episodios iniciales son más calmados aunque sazonados de importantes sobresaltos, mientras que la acción se acelera  en los episodios finales. Ya es casi una costumbre del público esperar con ansía al noveno episodio de cada temporada. Fue en un noveno en el que asistimos a la boda roja, vivimos el asedio al muro o vimos el inicio del fin de la casa Stark. Pero incluso en eso han sido lo suficientemente inteligentes como para despistarnos con grandes sorpresas en el episodio octavo como la pelea entre la víbora roja y la montaña o el ataque de los caminantes blancos. Siempre nos queda el décimo episodio para reponernos del infarto. Tras el shock que supone el final de cada temporada, las piezas del tablero deben volver a posicionarse en busca de refugio. Es así como la serie se puede ver también no sólo en clave de intriga política sino también como una road movie en la que buena parte de los personajes cambian constantemente de ubicación, viajando incansablemente por unos territorios tan bien definidos como la Tierra Media de Tolkien. Para ello ayudan unos prodigiosos títulos de crédito iniciales que nos presentan los lugares en los que va a acontecer la acción de cada episodio.

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 En mi opinión, esta quinta temporada que ya ha terminado empezó bastante floja, incluso me costó mantenerme despierto en algunos momentos de los primeros siete episodios. Parecía que no pasaba nada de interés, sobre todo si lo comparamos con los golpes de efecto de los que ha hecho gala esta serie en temporadas pasadas. Sin embargo, hemos asistido a otro de esos paralelismos con la historia de la vieja Europa. La religión había sido hasta ahora un tema secundario en la serie, siendo más evidente la presencia de cultos basados en la magia negra. Como si de Isabel La Católica se tratase, la reina Cersei Lannister (Lena Headey) decide entregarle el poder a una integrista corriente religiosa. Se produce así la fusión entre Religión y Estado que era otra de las constantes de la Europa medieval. No cuesta adivinar la inspiración en La Santa Inquisición para esta trama. Así, Cersei tendrá su propio Torquemada aunque las consecuencias serán insospechadas. La escena del humillante camino de la reina Cersei entre la multitud me recordó al viaje de Jesucristo hasta la cruz (Via Crucis). Los que ya hayan visto esta escena me entenderán perfectamente. Por cierto, dicha escena se tardó en rodar tres días, costó 200.000$ (hubo que cerrar a cal y canto el centro de Dubrovnik) y se usó una doble de cuerpo al que posteriormente se pegó digitalmente la cara de la actriz Lena Headey.

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Otra interesante analogía sería la suerte que corre Stannis Baratheon al intentar conquistar Invernalia. Como Napoleón o Hitler en sus intentos de conquistar Rusia, a Stannis se le echará encima el invierno y será un factor decisivo en su campaña. Ya puestos, y aviso que aquí sí que me veo obligado a meter un SPOILER: la escena final de la temporada me recordó al asesinato de Julio César a mano de sus colaboradores, incluso la analogía con Bruto me parece obvia. Como vemos, no faltan referencias históricas y culturales en esta ficción.

  En esta temporada nada hemos sabido de Bran Stark y su fiel Hodor, la trama menos interesante a mi juicio, seguro que es por algún buen motivo. El resto de personajes avanzan lentamente hacia un final todavía lejano pero del cual ya podemos intuir algunas cosas. Lo bueno de esta serie es que cualquier idea preconcebida del espectador se puede ir al traste. Cuando parece que un nuevo personaje va a ser desarrollado y puede llegar a ser decisivo, desaparece en un segundo. Lo cual obliga al espectador a estar siempre en tensión y expectante ante cada nuevo movimiento.

 Del resto de tramas y personajes no voy a hablar para no aburrir, hay miles de sitios en internet sobre la serie. Me voy a limitar a citar a mi personaje favorito: Tyrion Lannister (Peter Dinklage), el enano, uno de los personajes con más miga de la televisión mundial. Todo un anti héroe que debe superar sus limitaciones físicas gracias a su intelecto. Despreciado desde niño, Tyrion es todo un ejemplo de superación y un superviviente nato. Frente a la barbarie, Tyrion parece anteponer la razón a sus instintos. No es un personaje de una pieza, su evolución no ha estado exenta de tropiezos, lo que le hace mucho más cercano y atractivo.juego-tronos-Tyrion-khaleesi

 Aclamada por crítica y público, Juego de Tronos es mucho más que un mero pasatiempo, es uno de los mejores espectáculos de los últimos años. Os lo juro por la tumba de El rey loco.

Sobre el autor

Luis Cifer, nació en la ciudad del viento en el seno de una familia de joteros aunque nunca le interesó la Jota. Se dice que siempre viste negro, que Luis no es su nombre real, que no duerme apenas y que no sabe leer la hora. Otros dicen que tiene un trabajo decente e incluso que es padre de familia, pero no hay nada confirmado. También se le puede encontrar en su blog de cine.

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