Poco importa la trampa argumental necesaria para asegurarnos un final de temporada a lo made in «24». Un final que no nos es nuevo y sólo cambian las nacionalidades de los personajes; y ya en el momento en que suena el teléfono y oímos a Jack hablar, sin que en ningún momento tengamos constancia de quien se encuentra al otro lado, ya sabemos perfectamente quienes son y de que manera va a terminar la cosa en esta final season.
Una manera de concluir este noveno día que nos da bastantes esperanzas de que próximamente amanezca el décimo, y que de las frías latitudes del norte, tal cómo ya aconteciese con anterioridad, sólo que cambiando las coordenadas, Jack Bauer vuelva del infierno para salvar una vez más al mundo.
Muchas incógnitas sobrevolaban al dar inicio esta nueva temporada, y la verdad es que el regreso de «24», si bien limitado por el corsé de los doce capítulos, sin duda una muestra de que la FOX no acababa de tener claro cual sería la respuesta de la audiencia al retorno de Jack Bauer, y que a la postre ha acabado siendo el único error de esta temporada, ya que ese vuelo final deja atrás una magnifica temporada donde, cuatro años después, hemos vuelto a reencontrarnos con todos esos detalles marca de de la casa que han hecho que la serie tenga ya un lugar en ese lugar reservado a los mejores, ha estado a la altura de los grandes momentos vividos con anterioridad.
Un noveno día que termina de la manera que muchos ya intuíamos, y es que no puede haber paz para Jack Bauer y para todas las personas, cada vez menos, que le son cercanas. Un noveno día que deja atrás definitivamente a uno de los grandes villanos de la serie, y a una que, potencialmente, tenía a priori todos los números para entrar en ese Olimpo de malvados que en su momento se las vieron con Jack, pero que, posiblemente por esa limitación de tiempo, no ha acabado de explotar como se intuía y ha acabado diluyéndose. Un noveno día encargado de despojar definitivamente los lazos sentimentales que pudieran todavía albergar en algún lugar de Bauer y en el que hemos vuelto a ver en la parte final la parte más salvaje de Jack con el enfrentamiento final, y la manera sangrienta de cerrar la carpeta Cheng.
Un noveno día que, en el caso de que amanezca uno nuevo, nos volverá a traer a primer plano la figura de Kate, a la que es más que posible que, ahora que es un pájaro libre, el futuro le tenga deparado un viaje a Moscú…
Y, ya para ir concluyendo, poco importa esa última trama argumental necesaria para que ese helicóptero haya despegado de Londres, porque atrás queda ese reloj y esa característica pantalla dividida que han servido para que Jack Bauer haya jugado a lo grande su penúltima (esperemos) partida en la que, cómo suele ser habitual, el jaque mate final haya derivado en duras consecuencias para él, pero sólo se podía terminar así. Otro final simplemente hubiese sido indigno.

