A veces nos alejamos del otro, sabiendo por qué, sin poder contárselo. Surge una distancia que no queremos, porque nos vemos en el otro mientras se va, pero ese otro no nos percibe en profundidad.
Las almas se unen, pero cada una en su camino solitario supera sus pruebas. Queremos unirnos al otro mediante las palabras, algo que es lineal. Y ese encuentro verdadero es además una comunión que se siente.
Puede parecer que en un principio estamos juntos, pero somos extraños en una noche que nos acerca y aleja a la vez. La oscuridad no se explica.
La voz es oscura, grave. Una voz que ve propósitos que distancian. ¿Qué hacer? Esta canción. Una melodía que toca la conciencia como un ángel en tu intención.
Sucede algo que no podemos evitar cuando la mirada no se abre a las circunstancias a la vez que el otro, y el dolor de una separación progresiva, lenta, mientras nuestro corazón mira hacia atrás sin soltarse, nos hace fijar una luz para dejar la huella de un falso destino que pudo ser verdadero, pero no se dio.


