Hey Saint Jude es una llamada de atención. Un aviso alegre hacia la alegría. La vida es hacia delante y nuestra mente no debe ser un periódico de sucesos constante. Si sigues, se convierten en nostalgia cuando los recuerdas.
Resistir de manera presente exige una esperanza que algún día se acaba. La tristeza no debe ser un lugar, sino un paraje que se cruza.
La melodía comienza alegre afirmándose en su decisión de habitar la alegría como forma de vida. Lo hace de manera sencilla, sin cargas. Así, como la canción sube de tono alegre, nuestra vida también lo hace. Una alegría con sentido, madura, acorde con la dirección natural de nuestra existencia.
La voz navega revoloteando por encima de los coros acompañada de una guitarra feliz y melodiosa que entra y sale a su ritmo del conjunto. Una guitarra con un sonido que no tiene final y termina abierto para esa fricción con el disfrute.
Aferrarse a una tristeza por conocida es dar vueltas en vano. Por eso esta canción. Para extender una mano a esas almas perdidas en el tiempo que no saben del tiempo.
Una solución cuando no hay solución.


